Hace un tiempo en este mismo espacio de la Sección Opinión destacábamos el valor y necesaria evolución de la formación policial para que cada uno de los sanjuaninos y quienes nos visiten se sientan seguros en esta provincia.

En este proceso de formación y capacitación integral del policía, han cumplido y hasta hoy lo han hecho las tres escuelas dependientes de la Dirección Institutos D-6 de la Policía de San Juan. La Escuela de Cadetes Dr. Antonino Aberastaín, el próximo 10 de julio, cumplirá 53 años de funcionamiento ininterrumpido, con planes de estudios aprobados por el Ministerio de Educación y su cuerpo docente integrado en su gran mayoría por profesionales con títulos universitarios, especializaciones y posgrados.

Es innegable que la delicada tarea de brindar seguridad se cumple diariamente, aunque la prueba más palpable sea el elevado número de aprehensiones que realizan las unidades operativas policiales, saturando los fines de semana los calabozos de comisarías y la cada vez más creciente cantidad de internos del Servicio Penitenciario Provincial, con cifras que fluctúan cotidianamente entre los 850 a 950 personas privadas de la libertad.

No obstante el significativo esfuerzo humano que realizan ambas Instituciones de seguridad (Policía de San Juan y Servicio Penitenciario), se pretenden cambios estructurales en la educación policial, como si la misma fuera la única y excluyente responsable de la inseguridad que se percibe en la provincia.

Así como a esta altura ya nadie duda que el fenómeno del delito es multicausal, por lo que errado sería si ello conduce a la desaparición del sistema actual de educación policial y penitenciaria. Más grave aún, cuando se pretende implementar el mismo sistema de educación policial que responde al modelo aplicado en la Provincia de Mendoza, que por cierto ya tiene más de 12 años de vigencia y sin que se aprecien avances ante una delincuencia mas creciente y peligrosa.

Nadie puede desconocer, que frente a una sociedad cada vez más global; llena de paradigmas y de cambios constantes es importante contar con una fuerza policial abierta al aprendizaje.

¿Cómo se logra esto? La pregunta es muy difícil de contestar si es que no se ha formado parte de una institución donde todas las partes de ella participan activamente en la resolución de temas y problemas que surgen minuto a minuto a nivel social, comunal, vecinal, delictivo etc. y donde muchas veces está en juego la propia integridad.

Por tanto la constante capacitación es importante dada la velocidad de la vida moderna, además de los adelantos tecnológicos y científicos.

Pero el concepto capacitación debe ser entendido como la "incorporación de conocimiento útil” para la tarea que el Policía debe desempeñar de acuerdo a su escala jerárquica. Por tanto los ejecutores de los planes operativos, deben recibir capacitación táctica, mientras que los que elaboran órdenes capacitación estratégica.

Hoy en las fuerzas de seguridad mas evolucionadas del país, las reformas tienden a hacer del policía un individuo universitario, esto es bueno, pero téngase en cuenta que no es necesario tener un doctor o licenciado en seguridad en cada esquina, sino un Policía apto y hábil para la tarea que desempeña. Cursos de corta duración imprimirían mayor rendimiento a las labores en tanto y en cuanto estén orientados a la incorporación de conocimiento útil. La intelectualidad no asegura el alcance de los objetivos institucionales sino se adquieren las habilidades propias del policía que la sociedad reclama. Por ello, los títulos de grado y superiores serán para aquellos oficiales que voluntariamente deseen alcanzar niveles más elevados de capacitación policial, lo que debe ser reconocido en todos los aspectos, para alentar el estudio y el mayor esfuerzo.

Tampoco debería eliminarse el sistema de internado de cadetes, puesto que con la permanencia se contribuye a alcanzar la disciplina y subordinación que el policía está obligado a observar constantemente. En este sentido es un dato conocido, que los mismos cadetes de primer y segundo año piden que se mantenga el régimen de internado, puesto que logran ordenar sus actividades y un mejor rendimiento académico.

Es imprescindible formar al agente en el criterio del orden jerárquico porque, de esta manera, incorporará la lógica orgánica de la toma de decisiones, pero esta disciplina, este respeto por la orden, debe alcanzarse por la vía de la autoridad legítima.

La capacitación vista desde éste punto de vista es un elemento fundamental ante la idea de formular un perfil policial a futuro; pero ello debe lograrse desde la propia Fuerza, incluso con la ayuda de otros sectores de la sociedad civil y de las mismas universidades con la impronta de la excelencia educativa, pero jamás sustituir la identidad del ser policial: "proteger y servir”.