Los spots y las campañas políticas abundan por doquier. Las calles argentinas surgen empapeladas de funcionarios candidatos con aspiraciones de logros. Las imágenes televisivas con la bandera argentina, gente sonriendo, trabajando, levantando con fuerza el brazo, y el aliento al funcionario, que luego aparece con una voz de aura anunciando que estaremos mejor que nunca si lo votamos, presentan ese cuadro buscado, pensado, ideal e increíble ¡Sí! insisto una vez más: ¡Increíble! La idea de que estamos en el mejor país, que aquí no pasa nada, que el mundo se bajó de nosotros, que el trabajo abunda por doquier, la pobreza relativa a las encuestadoras, ya se evaporan cada vez más, ante un escenario de crisis y de ajuste que parecen palpitarse. Gremios reclaman ser escuchados en mesas salariales, no con ansias de ganar más, sino para proteger el bolsillo de los asalariados ante el aumento de precios y el temido impuesto a las ganancias. Un ajuste, que alguien, en algún momento enfrentará.
En la actualidad, la pregunta aguafiestas debería ser: ¿Quién devalúa? ¿Quién paga la crisis? ¿Qué candidatos son directos en la manera de plantear estas incógnitas que realmente preocupan a la gente en las palabras bellas? Muy pocos medios se animan a hablar lisa y llanamente. El radicalismo resucita tímido, ante tanto peronismo que acaparó el escenario político, en mucho tiempo. Ya podemos afirmar que el Partido Justicialista gobernó este país más tiempo que los mismos militares. Y, en tantas décadas de Gobierno, los spots y las campañas siguen siendo iguales en imágenes y en promesas. Intelectuales, decían después de 2001, que la Argentina estaba para ser gobernada por el peronismo ¿Qué lograron los que afirmaron ello? Aquí, Menem representaría la derecha, y algunos vieron con el comienzo del presidente Kirchner, un viraje del tradicional partido, hacia la izquierda. Varios sectores, acusan a Menem de ser el gobierno ultraconservador neoliberal, aunque varios auguran que con el actual gobierno, empezó la revolución soñada. Y, poco se habla ya, del histórico socialismo. Ahora, la izquierda, dicen que aviva el cambio total de ideas, ante una derecha tradicional y conservadora. El Comunismo casi abolido por la última dictadura militar, y los movimientos anarquistas, que lucharon extremadamente, casi no encuentran lugar. Los militares, fueron desterrados en voto popular de democracia todavía adolescente, ante la terrible matanza de la última dictadura militar, ocurrida en el 76.Y, lo que ahora queda son "Las huellas del rencor”, estudiadas por el filósofo argentino Santiago Kovadloff. Hay que recuperar el espíritu republicano.
Esa es la realidad de la que se debería hablar y discutir ahora en las campañas políticas. La imagen del candidato tomando mate en las villas, que crecieron a paso agigantado, tal vez sea robada al papa Francisco. Vende poco, tan poco, que muchos sólo preguntan si van a sacar los planes sociales. La madurez de un pueblo se mide no por la cantidad o la crítica, sino por la calidad o ideas de candidatos, que propone. Decía Francisco en su gira por Sudamérica: "La corrupción es la gangrena de la sociedad y las ideologías llevan al autoritarismo”.
Precisamente, sólo quiero recalcar una idea dura, luego de escuchar a candidatos de varios partidos políticos y el discurso que diera el candidato a Presidente por el Partido Obrero Jorge Altamira, en su gira política por el sur: "Creo que algunos sindicatos, con la figura del "secretario general”, y ciertos políticos conservadores, hoy casi no llegan a la mayoría de los trabajadores argentinos, que todavía quedan. Y, es en este contexto, donde la izquierda resurge, enarbolando los ideales de superación del hombre, aunque se pague el precio de caerse del planeta; y el socialismo serio, debería ser su aplicación política”. Sin avalar algún candidato o discurso extremista destructivo, creo que ya no estamos en las épocas de las rancias ideologías de izquierda o derecha, de los 70. Se necesitaría realizar una purga de manos limpias para frenar la corrupción desde ideas políticas humanizantes ¿Por qué el piquete? Porque muchos se hartaron del piquete de la precarización laboral. El ejemplo concreto de los trabajadores de Andacollo Gold, petroleros, cerámica Zanón, de la estación espacial China que quedaron en la calle, lo atestiguan; y los candidatos tradicionales llegan poco. "En la Argentina de los spots y las campañas, las huellas del rencor afloran, los discursos bonitos aburren, las imágenes sobran, la palabra devaluación es temida, y la vaca viva parece seguir estando atada”.
