En 2006 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) efectuó una seria recomendación con el objeto de contrarrestar los efectos del denominado calentamiento global de la Tierra. Lo que esta organización proponía era que en todo el mundo y en todo espacio disponible se plantara un total de billón de árboles de diferentes especies, según el clima y régimen de lluvias, entre otras características geográficas del lugar donde se dispusiera la iniciativa.

A poco tiempo del anuncio, en distintos puntos del planeta, hay personas que se están haciendo eco de la propuesta y que han comenzado a plantar árboles en la medida de sus posibilidades, con el sólo objeto de contribuir con la "’salud” de la Tierra y llegar a marcar un precedente que sea seguido por las futuras generaciones.

En Brasil, un docente que escribe sobre feng shui y que colabora con algunos medios especializados en forestación y parquización, creó el sitio www.ummilha odearvores.org.br, que tiene por objetivo impulsar y conectar a todos lo brasileños a plantar uno o más árboles y compartir su experiencia a través de la web. Hasta ahora, este hombre ha logrado que se siembre en todo el país casi 500.000 ejemplares.

En el sitio de internet se explica que la propuesta no tiene auspiciantes ni publicidad y que la operatoria es bastante simple recomendándose 5 cosas: Plantar el árbol correcto para el sitio adecuado, es decir asesorarse que ejemplar es el más conveniente. Tomar conciencia de que no solo basta plantar, sino que hay que cuidar el ejemplar. Preferir árboles nativos. Y, finalmente, considerar que si se está viviendo en un departamento, se pueden plantar árboles en macetas.

Otra iniciativa en este mismo sentido es la de Timberland Argentina, que en la localidad Neuquina de San Martín de los Andes se ha propuesto plantar 5 millones de árboles.

En invierno del año pasado, esta firma decidió embellecer parte de la Chacra 30, un barrio social de las afueras, plantando 3.500 árboles a lo largo de 11.000 metros cuadrados de parques y veredas, creando 4.690 metros de barreras rompevientos, que protegen de los fuertes vientos patagónicos. Entre las especies plantadas hay nativas como el maitén, roble pellín y notro; y especies que han sido seleccionadas de acuerdo con el hábitat y la adecuación, tales como el fresno, álamo y ciruelo.

Estas iniciativas, sin ninguna duda, están contribuyendo a mejorar las condiciones ambientales, por lo que habría que seguirlas promoviendo, ya que es la única forma de que podamos contrarrestar en algo el daño que se ha hecho con la tala o desforestación durante tantos años.