-ÚLTIMA NOTA-
Fallecido Perón, vino lo que seria mejor no olvidar, para evitar que se repita, el régimen de Isabel de Perón-López Rega, con el surgimiento de las Tres A y el marxismo-trozkismo encaramado en Montoneros y el ERP, entre otras agrupaciones. En esa época se vivió una guerra civil, con una violencia sin precedentes, entablada entre un Estado gobernado por una junta militar y los subversivos que Juan D. Perón había echado de la Plaza de Mayo y previamente de Ezeiza.
El desgobierno que hubo entre 1976 y 1983 pasó de la locura de la guerra civil, a la locura de la guerra por Malvinas, previo conflicto por el Beagle, con la República de Chile.
En este período no se podía ni pensar en establecer los objetivos de un país, ni en el diseño de políticas de estado que orienten el crecimiento. Se crecía y se decrecía en lo cultural, en lo político y en lo social en función de los intereses económicos de unos pocos que cada vez eran más ricos frente a los muchos que son cada vez eran menos ricos.
Recuperada la democracia hacen 27 años, pasaron Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde y Néstor Kirchner, y ahora que tenemos a Cristina Kirchner seguimos celebrando el 25 de Mayo de 1810 como si fuera solamente un acto escolar y demostrando que después de 200 años estamos a la deriva, solamente impulsados por los vientos de los intereses económicos. Mientras tanto, nuestros vecinos Chile, Brasil, Uruguay y Bolivia han fijado en tiempo y forma sus objetivos y van tras ellos.
Nací en la década del "40 y en la del "60 me formé profesionalmente en ciencias económicas en la Universidad Nacional de La Plata, agregando algunos conocimientos sobre humanidades en la Universidad Católica de esa misma ciudad. Comencé a desarrollarme como ciudadano en una época en que la ciudadanía estaba vedada. Voté en 1973 y no volví a hacerlo hasta que recuperamos la democracia en 1983. Todo este proceso es lo que lleva a muchas personas a mostrarse indiferentes a ser ciudadanos. Las experiencias autoritarias y la justicia que está ajena a todo son factores que inciden directamente en este comportamiento.
Debemos reflexionar acerca del mundo que tenemos que dejarle a nuestros hijos. Un mundo mejor y que merezca ser vivido, recuperando nuestra identidad cívica y moral, rescatando lo positivo de la generación del "80 del siglo XIX y poniéndolo en valor nuevamente.
Analicemos con objetividad la Doctrina Social de la Iglesia que desde 1891 con la "Rerum Novarum" nos dice que la persona humana esta muy lejos de ser el homo economicus, el que vive detrás de la zanahoria de la riqueza personal, haciendo abstracción de cómo la logra, que no dice que el mercado tiene soluciones para todo y que si dice que, para lo que no puede solucionar, está el Estado.
El Estado somos nosotros, somos la nación jurídicamente organizada, todos y cada uno de nosotros somos el Estado, éste no es algo ajeno a nosotros, el Estado como institución política, si no tiene ciudadanos, es una construcción vacía.
Hay movimientos sociales, como el cooperativista, que han hecho todo un trabajo social, político, cultural, a partir de la crisis del 2002 que ellos denominaron "Una propuesta para refundar la Nación", leámosla, sin subjetividades, sin prejuicios, veremos con sorpresa la cantidad de coincidencias, de puntos en común que tenemos y también veremos que hay temas en donde no habrá coincidencias, pero estudiemos y actuemos. No podemos seguir siendo sujetos pasivos, como dice el Rabino Bergman y la Comisión Episcopal de la Iglesia Católica Argentina. "Dejemos de ser habitantes, seamos ciudadanos".
Sigamos las inquietudes ecuménicas y conciliarles de todos los movimientos religiosos que quieren una Argentina mejor, fundada en la moral y en la ética, busquemos nuestra propia identidad, si no sabemos quienes somos, ni que queremos, llegara el tricentenario, y desde donde estemos, nos sentiremos avergonzados del mundo que le dejamos a nuestros hijos.
