
Con el Reglamento para el Ramo de Irrigación, sancionado durante la gobernación de Nazario Benavides, el 16 de enero de 1851, comenzó la administración centralizada del riego en San Juan que continúa hasta la actualidad.
El análisis de los artículos de este Reglamento revela el origen de un ordenamiento de antiguas costumbres con nuevas estructuras. La mayor novedad la constituyó el Artículo 1¦ que establecía la creación de un "Departamento especial" destinado al cuidado de la "irrigación de la provincia y objetos anexos". Por primera vez aparece en la estructura administrativa del Estado una autoridad propia y específica sobre el riego, por lo que los sueldos y el mantenimiento general de la Inspección estarían a cargo del Tesoro Público.
El Inspector era nombrado directamente por el gobernador, sin intervención del Poder Legislativo.
EL CARGO
Este departamento, denominado Inspección General de Aguas, estaría a cargo de un ciudadano que debía reunir ciertos requisitos, lo que demuestra que esta función estaba reservada a los miembros de la clase propietaria dominante: el Inspector debía pertenecer al gremio agrícola, contar con un capital mínimo de 3.000 pesos, además de poseer honradez y conocimientos en la materia. Era nombrado directamente por el gobernador, sin intervención del Poder Legislativo, y ante él respondía pudiendo ser removido en cualquier momento o permanecer indefinidamente, mediante una renovación de sus funciones cada dos años.
Benavides designó el 31 de enero de 1851 a Bernardo Rosendo como el primer Inspector de Agua de San Juan, lo que lo convierte en la primera autoridad de riego específica que tuvo nuestra provincia.
Poco se sabe de este importante protagonista de la historia sanjuanina, pues su figura ha permanecido mayormente en el anonimato. Es por ello que vale la pena perfilar al menos su vida y actuación.
LA HISTORIA DE ROSENDO
Según los registros parroquiales, su nombre completo era José Bernardo Rosendo y nació en San Juan el 14 de diciembre 1804. Era hijo legítimo de Bernardo Rosendo y de María Francisca Laprida, de tradicional familia sanjuanina. Su origen estuvo vinculado a los sectores propietarios o pudientes ya que fue asentado a fines de la época colonial en el "Libro de Bautismo de nobles", es decir, fue considerado español americano o criollo.
Sobre sus primeros años de vida ignoramos su trayectoria. Debió recibir educación elemental y acceso a estudios especializados, pues tenía conocimientos prácticos de agrimensura, administración y principios jurídicos, desconociendo dónde pudo cursar estos estudios. No existen imágenes conocidas de Bernardo Rosendo, salvo la de su firma.
Su presencia en San Juan, ya como adulto, ha quedado registrada desde 1836 como vecino propietario y productor en el actual departamento de Angaco. Políticamente fue partidario del gobernador Benavides dentro de la facción federal. Rosendo tenía un profundo conocimiento del territorio de San Juan, de su producción agraria y sobre las cuestiones prácticas de hidráulica que rodeaban el uso del riego en sus distintos distritos.
Evidentemente era una persona de gran capacidad de trabajo y de cercanía política con Benavides, lo que le valió ser nombrado como Juez de Paz en el distrito de Angaco en 1841. En 1845 asumió como Juez de Paz en el 3¦ Barrio de la Ciudad de San Juan, mientras que en 1848 ejerció como Juez de Segundo Orden en la Villa del Salvador. Fue Inspector de Aguas de San Juan entre 1851 y, al menos, hasta abril de 1855.
Posteriormente ocupó otros cargos políticos y administrativos hasta 1857. Al parecer, en sus últimos años, y ya alejado de la función pública, ejerció como "Agrimensor" y se radicó en Trinidad. En este departamento urbano fue censado en 1869 junto a sus hijos: Juana, Carmen y Bernardo Segundo. Se ignora la fecha de su fallecimiento.
Por Guillermo Genini
Doctor en Historia. Investigador del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo "Profesor Mariano Gambier" de la UNSJ. Especialista en Historia Agraria y Colonial
