Ya sea que vivas en la gran ciudad o en un pequeño pueblo, dime ¿cuándo fue la última vez que saliste a caminar por el campo?

El frenético ritmo de vida, el trabajo y la jungla de asfalto en la que vivimos nos están pasando factura. No es una cuestión puramente física, sino mental. La depresión es ya una pandemia y rara es la persona que no ha experimentado estrés, ansiedad o insomnio.

Recientes estudios científicos han revelado que actividades como el senderismo, las excursiones y los paseos, en definitiva, cualquier actividad que se realice en un entorno natural alejado de la ciudad, provocan una serie de cambios fisiológicos y mentales positivos para nuestra salud.
Descubre 5 increíbles beneficios que el ser humano experimenta al recuperar el contacto con la naturaleza. La naturaleza te despejará la mente y aclarará tus ideas. La mayoría de la gente consulta con la almohada sus grandes dilemas, pero ¿sabías que es mejor hablarlo con la naturaleza?

De acuerdo con el estudio elaborado por la Academia Nacional de Ciencias, caminar 90 minutos a través de un entorno natural tiene un gran impacto positivo sobre el estado anímico de las personas reduciendo la melancolía, el estrés y la preocupación por cuestiones laborales y familiares. En cambio, el mismo estudio demostró que un paseo de 90 minutos por la ciudad no supone ningún tipo de diferencia para el estado de ánimo.
Los escáneres cerebrales demostraron que quienes pasearon por entornos naturales experimentaron una menor presencia de flujo sanguíneo en la corteza prefrontal subgenual, es decir, la zona en la que reside el mal humor y las preocupaciones y que parece estar también relacionada con los cuadros depresivos.
Las notificaciones constantes, los grupos de Whatsapp, la bandeja de entrada del e-mail y las continuas interrupciones del día a día socavan nuestra capacidad de concentración provocando que nuestro rendimiento caiga en picada. Un estudio realizado en 2004 demostró que una buena caminata al aire libre es capaz de aumentar nuestra concentración y, no sólo eso, sino que puede aliviar los síntomas del Trastorno de Déficit de Atención.

El trekking es un ejercicio aeróbico muy sólido, capaz de quemar entre 400 y 700 calorías por hora. Esto por sí solo es muy positivo para tu cuerpo, pero también lo será para tu mente. Las actividades al aire libre y el ejercicio aumentan la capacidad para retener información y reducen la pérdida de memoria, por lo que es una actividad muy recomendable en época de estudio.
Incluso una carrera de cinco minutos en una zona boscosa es suficiente para mejorar nuestra autoestima de forma sustancial. No hablemos del orgullo y del buen humor que nos invade si hemos sido capaces de superar una travesía exigente y pasar todo el día en un entorno natural. Algo que se ve potenciado si podemos admirar paisajes con agua, arroyos o grandes ríos.

Probablemente el senderismo no es la solución a todos los problemas, pero la ciencia ha demostrado en repetidas ocasiones que es una actividad con múltiples efectos positivos sobre nuestra mente, cuerpo y vida social.