Hay una actitud para destacar, porque proviene de un sector de modestos trabajadores, a veces considerado vulnerable, como es la actividad de los jóvenes pertenecientes al ordenamiento del estacionamiento controlado de nuestra ciudad, quienes junto a otras instituciones han recolectado elementos básicos para concretar una nueva ayuda solidaria, esta vez en una localidad careciente ubicada en el departamento 9 de Julio.

Se trata de una campaña que tiene antecedentes plausibles, pues el año pasado estos trabajadores donaron elementos de primera necesidad a gente ubicada en una zona muy alejada de Caucete. En esa oportunidad la ayuda se llevó al paraje Las Liebres, donde los jóvenes compartieron un día de confraternidad con alumnos y docentes del lugar, a los que sumó la participación de la Cruz Roja filial San Juan. Ahora el pbro. Miguel González, de la parroquia de Fátima y una profesora de danzas y sus alumnos, colaboraron con los jóvenes del sistema Eco, nucleando más voluntades para efectuar obras de bien público, como la reciente en Villa Fiorito, con donativos a 120 familias.

La proyección de la juventud hacia los sectores sociales más comprometidos implica una responsabilidad y una orientación sana en la vida, dándoles una formación que moldea su personalidad y los lleva a un camino mejor. Donar no es simplemente aquello que no nos es esencial sino también es asumir una responsabilidad personal y grupal que los identifica ya con una palabra que no debe conocer fronteras: solidaridad.

La incorporación de personal femenino agrega otro perfil humano a este servicio que ha solucionado con un trabajo digno el viejo problema de los lavacoches.