La lucha contra el sida en el mundo tiene datos controvertidos sobre sus resultados. Los progresos logrados para controlar la enfermedad son resultados de la investigación y desarrollo de medicamentos que logran frenar el virus con atención adecuada, pero existen fallas en los planes nacionales de prevención y tratamiento. Este planteo surge del último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con señales de alerta para implementar acciones efectivas.
El problema se centra en los grupos de riesgo, que en muchos países sufren las leyes discriminatorias que los alejan de la cura. Son víctimas de esta marginación los hombres que tienen relaciones sexuales entre si, los reos, drogadictos, trabajadores del sexo, y los transexuales, donde se da el mayor aumento de contagios en cualquier lugar del mundo, según la la OMS. Si las autoridades sanitarias locales aconsejaran el uso de una doble profilaxis -preservativos y antirretrovirales de forma constante-, descendería un 92% el riesgo de contagio, lo que evitaría un millón de nuevos contagios de sida en la próxima década.
Las prostitutas tienen 14 veces más posibilidades de contraer VIH que el resto de mujeres y los gay tienen 19 veces más que la población en general y los transexuales y drogadictos tienen 50 veces más que el resto de los adultos. Son grupos que no viven aislados sino en contacto con terceros, como maridos, esposas y parejas, e incluso niños. Fracasar en ofrecer servicios a estas personas pone en riesgo la lucha global contra el sida, sostiene el organismo sanitario de las Naciones Unidas, a la vez de presentar un nuevo plan para prevenir, diagnosticar y tratar el flagelo en poblaciones clave.
