Los resultados de la reciente reunión en San Juan de los presidentes de las naciones integrantes y asociadas del Mercado Común del Sur (Mercosur), ha sido ampliamente positiva en todos los aspectos -políticos, económicos, diplomáticos, sociales-, además de haber constituido un orgullo para nuestra provincia como cita de una cumbre histórica.
Pero más allá de la repercusión internacional de la 39º Reunión del Mercosur, esta convocatoria arrojó hechos positivos sin precedentes para materializar los objetivos que impulsaron el nacimiento del bloque regional. Las notorias asimetrías fiscales y normativas de los países miembros fueron difíciles de nivelar en legislaciones comunes, más si existen numerosos intereses de por medio.
El Código Aduanero común, aprobado en San Juan, era largamente reclamado para destrabar, precisamente, uno de los mayores impedimentos para el comercio dentro del Mercosur y potenciar además la oferta exportadora regional con parámetros básicos de la misma manera que rige en la Unión Europea y las naciones asiáticas asociadas. No ha sido fácil compatibilizar alrededor de 200 artículos para establecer las características y el tipo de producto que ingresa y egresa del bloque, como felizmente se cerró en esta cumbre. Para tener una idea de la complejidad legal del Código común, basta recordar que su creación ya estaba contemplada desde la firma del Tratado de Asunción, en 1991, que dio nacimiento a la unión aduanera y, en diciembre de 1994, con la firma del Protocolo de Ouro Preto, que sentó las bases jurídicas del Mercosur.
Finalmente, a pesar de las diferencias que existían -y aunque los Congresos de cada país lo acepte o rechace- el nuevo Código no obligará a modificar el actual esquema de aplicación de derechos a las exportaciones, es decir las cuestionadas retenciones, que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay vienen fijando en forma autónoma. En ese punto el Gobierno argentino se adjudicó una victoria sobre la reticencia uruguaya en este aspecto fiscal. En San Juan se encontró una fórmula para excluir de sus alcances a la fijación de retenciones, facilitando su aprobación, aunque falta aval legislativo.
Queda en el balance exitoso, las reuniones bilaterales con el liderazgo del presidente de Brasil en el reclamo de los derechos argentinos sobre los territorios australes usurpados; por el decidido interés en la obra del túnel de Agua Negra, y ratificar a la minería como factor de desarrollo económico y social.
