El Congreso de la Nación aprobó finalmente la ley de fertilización asistida, llenando un vacío legal que esperaba respuesta desde hacía 28 años. No se trata de observar este tema sólo desde la óptica las creencias religiosas personales, sino desde el punto de vista humano y de la justicia. Hasta ahora, sólo quienes tenían medios económicos para acceder a los costosos procedimientos podían beneficiarse con el avance científico.

Es verdad que la ciencia debe hacerse a conciencia, pero también es cierto que la ciencia debe ayudar a la humanidad y favorecer la vida. Los beneficios que implicará esta ley para quienes padecen de infertilidad física o estructural son garantizar el acceso integral al procedimiento con la inclusión de aquellos tratamientos de baja y alta complejidad, y la donación de gametos y/o embriones dentro del Plan Médico Obligatorio, en forma interdisciplinaria, con apoyo psicológico y la medicación prescripta.

Al considerarse una ley abierta se podrán incluir en el futuro los nuevos procedimientos o técnicas que se puedan llegar a desarrollar mediante avances científicos cuando la autoridad de aplicación los autorice. Otro beneficio es que la ley reconoce el derecho al acceso a los procedimientos a toda persona mayor de edad que haya prestado su consentimiento informado como derecho reproductivo, entendiendo que éste abarca tanto la infertilidad como la enfermedad y la infertilidad estructural.

Por otra parte, reconoce la cobertura integral de los procedimientos tanto por parte del Estado como de las obras sociales, empresas de medicina prepaga, la Obra Social del Poder Judicial de la Nación, Dirección de Ayuda Social para el Personal del Congreso de la Nación, y de toda entidad que brinde atención al personal de las universidades, incluida la cobertura de los servicios de guarda de gametos o tejidos reproductivos, según la mejor tecnología, incluso a menores de 18 años, en aquellos casos que por problemas de salud o por tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas puedan ver comprometida su capacidad de procrear en el futuro. Por último, se incluirá un presupuesto anual que garantiza el acceso para todo el país y la capacitación del equipo médico efector.

Resulta positivo que el Congreso de la Nación haya saldado una importante deuda con un amplio sector de la sociedad. En la Argentina, cerca de 4000 nacimientos anuales se dan por técnicas de fertilización asistida. Es decir, nacen diez niños por día como resultado de algún procedimiento de fertilización.