El silencio que rodea a las investigaciones científicas y la cautela con que se anuncian sus logros, tras una prolongada experimentación, minimizan muchas veces los anuncios que trascienden a la opinión pública envuelta en temas mediáticos.
Tal vez esto pasó con el primer brazo biónico desarrollado en América latina por especialistas de un laboratorio argentino, que además de su eficiencia reduce considerablemente los costos de mercado de las prótesis.
Se trata del primer brazo ortopédico inteligente, fabricado en Santa Fe, que ya está funcionando exitosamente según el plan desarrollado en la capital santafesina para el Bioparx Health Technology. A diferencia de sus predecesores mecánicos, esta es una prótesis que basa su funcionamiento en detectar la señal eléctrica que generan los músculos al contraerse en el punto de contacto entre el brazo y la terminación ortopédica. Esa señal es luego enviada hacia un microcontrolador, quien decide o envía la señal a un motor que mueve el mecanismo que en definitiva abre o cierra la mano, según el ingeniero argentino Sebastián Vicario, miembro del equipo.
El esqueleto biónico de la prótesis tiene una mano que cuenta con pulgar, índice y dedo medio y está cubierta de una especie de guante que permite usar anillos, brazaletes, esmalte de uñas. Con este dispositivo el usuario también puede escribir y lavar platos, por ejemplo, entre otras actividades manuales. Pero, además de su eficiencia, es altamente competitivo ya que tiene un costo de unos 22.000 dólares, contra un promedio de 47.000 dólares de los dispositivos similares que se comercializan en el mercado mundial de la biotecnología.
