Intentando retomar la iniciativa política, la presidenta Cristina de Kirchner anunció un aumento del 16,9% para todos los haberes jubilatorios. Al mismo tiempo señaló que los aumentos que se conceden a los jubilados son los que se pueden dar sin arriesgar la sustentabilidad de largo plazo del sistema, que dice necesario preservar. La propuesta oficial, sigue lejos de lo que dispuso el fallo de la Corte Suprema.

La presidenta sostiene que para que se aplique la adecuación dispuesta por la Justicia, cada uno de los potenciales beneficiarios deberían iniciar el juicio, hasta obtener la sentencia. Miles de juicios se acumulan y entorpecen en los tribunales y hace esperar injustamente a quienes no vivirán para ver recuperado lo que el gobierno de Néstor Kirchner les quitó. La deuda crece, las sentencias habrá que pagarlas y los haberes deberán actualizarse, lo que supone un riesgo para la sustentabilidad del sistema.

El otro problema heredado por Néstor Kirchner y su esposa, es la alta evasión. Más de la mitad de los activos no contribuyen y, por lo tanto, no tienen derecho a un haber jubilatorio ni a las prestaciones complementarias, como el PAMI. Los futuros beneficiarios no son, en la cuenta de sustentabilidad, sólo los que hoy aportan, sino todos los que hoy están ocupados: alrededor del doble. Aunque el Gobierno diga que no es el inventor del empleo en negro, si se le puede señalar que poco hizo para reducirlo significativamante.

Si es positivo que la presidenta no quiera aumentar más los costos laborales del sector formal porque se debe pensar en los que buscan empleo, porque una política económica debe pensar en los ausentes. Y la presidenta se acuerda recién de ponerle, aunque sea de palabra, algún límite a las pretensiones de la CGT.