— PRIMERA NOTA —

El microcrédito social surge en nuestro país con el objeto de contener a aquella franja de la población de bajos recursos que quieren emprender un negocio personal, grupal o familiar, y que no consigue los requisitos mínimos como para acceder a un crédito bancario convencional. La baja tasa de interés (entre el 19 y 39%) y, en algunos casos, su carácter de aporte no reembolsable ha hecho de este sistema uno de los puntales del desarrollo de pequeños productores o emprendedores en los últimos años.

Desde el Ministerio de la Producción de nuestra provincia, en los últimos cuatro años, el microcrédito social ha sido canalizado mediante programas que permitieron a los sectores más vulnerables ser incluidos en un sistema integrado con financiamiento, tecnología, capacitación, asesoramiento y redes de comercialización.

La actual gestión hizo que la inclusión productiva surja como un enfoque de ‘apoyo”, con el objetivo de que los más chicos y quienes están empezando en el camino del desarrollo económico, puedan incorporarse en los procesos productivos e industriales, contribuyendo así a la reducción de las desigualdades, generando ingresos y oportunidades de empleo.
La agricultura familiar y la agricultura de pequeña escala es la que más empleo y autoempleo genera, provee una importante cantidad de alimentos y genera valor agregado. Este es uno de los más fuertes argumentos por el que se le ha dado importancia a un sector no visibilizado y postergado, pero que es muy importante a la hora de incluirlo y darle relevancia.
Uno de los programas de microcrédito tuvo por objeto el acercamiento al consumidor de productos de calidad y mejores precios. Para ello se implementó un programa de venta directa, con el fin de que la comercialización sea simple, sin intermediarios y con una mejora de precios para el consumidor y el vendedor. Con este programa se beneficiaron más de 200 productores de la provincia estimándose que los productos llegaron a más 10.000 hogares. Para esto se invirtió $1.270.000 en la compra de un camión frigorífico que acompaña este programa e implementos de trabajo.
Con el Prodear (Pequeños productores del área rural) se logró consolidar a 18 organizaciones de productores pertenecientes a la agricultura familiar. En total fueron 473 familias beneficiarias, distribuidas en 9 departamentos: Calingasta, Iglesia, Jáchal, Valle Fértil, Sarmiento, Rawson, Angaco, San Martín y Santa Lucía.

Se transfirió para mejoras en bienes de capital y financiamiento un total de $6.543.120 en 26 proyectos. En referencia al capital humano se les brindó asesoramiento en temas de: fortalecimiento organizativo, legal, impositivo, administrativo, de formulación y ejecución de proyectos productivos y de comercialización.

Los proyectos ejecutados estuvieron relacionados con el desarrollo de la ganadería, la horticultura, la producción de semillas y sus procesos de selección y empaque, la comercialización y el acceso a mercados. Entre sus resultados se destaca que las organizaciones que han adquirido bienes y/o capital de trabajo.

Este programa tiene continuidad a través del Proderi que ya comenzó a funcionar con el aporte de un fondo rotativo para la mejora e introducción del riego presurizado destinado a los asociados de la Sociedad de Chacareros.
Con el Programa Nacional de Agregado de Valor (Procal II), se logró potenciar y maximizar las oportunidades de los productores que se dedican a la elaboración de productos agroindustriales. Se trabajó con capacitaciones, asistencia técnica, concreción de proyectos específicos para el establecimiento de estándares superiores destinados a lograr las Indicaciones Geográficas y también para la gestión de la calidad, y producción orgánica de alimentos. (Ajos del Valle de Calingasta y Dulce de Membrillo Rubio, Espárragos del Médano). Como resultado de estas actividades ha logrado el reconocimiento de Indicación de Origen del Melón de Media Agua, de Sarmiento.
Actualmente se trabaja en otorgar asistencia integral para la gestión empresarial y mejora de la competitividad en Pymes elaboradoras de dulces, conservas, alimentos finos tipo gourmet y vinos de alta gama. También se busca otorgar asistencia integral para el agregado de valor mediante las construcciones de manuales de marca o imagen corporativa en empresas elaboradoras de alimentos finos y vinos de alta gama, con 15 empresas agroindustriales con posibilidades de Identidad corporativa y manual de marca.
Por otra parte dentro del Programa de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar (DRAF), se entregaron aportes no reintegrables para el financiamiento de proyectos productivos a pequeños productores, de los sectores hortícolas, floreal, aromáticas y alfalfa.

El interés por cada uno de estos emprendimientos quedó ejemplificado con las siguientes cifras: Para un cupo de 104 proyectos se presentaron 458, de los cuales 387 cumplían los requisitos.