El Gobierno nacional anunció un programa para mejorar el ingreso de los sectores más vulnerables de la sociedad, a fin de atenuar el alto impacto en los carecientes de la suba de tarifas de servicios y de la escalada inflacionaria. Será por más de 20.000 millones de pesos anuales, y otros 10.000 millones como paliativo inmediato para los pobres. Según el presidente Macri, serán $30.000 millones para beneficiar a unas diez millones de personas. Esta estrategia política social prevé la devolución del 15% del IVA en la canasta básica de quienes reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH) y jubilados a través de la compra con tarjeta de débito. El beneficio se extiende a monotributistas de facturación mínima, que también percibirán la Ayuda Escolar Anual, y las personas encuadradas en los programas Argentina Trabaja y Ellas Hacen, con un aumento del 20% sobre el monto actual. Se prevé, además, la convocatoria del Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil para la tercera semana de mayo a fin de acordar entre el Gobierno, los sindicatos y los empresarios un aumento del salario mínimo a partir de julio y del seguro de desempleo, congelado desde 2006 en 400 pesos. También la AUH cubrirá a 200.000 trabajadores temporarios como los cosechadores de viña y otros 100.000 beneficiarios de programas sociales locales. El pago de 500 pesos será por única vez en mayo venidero, mientras se discuten en el Congreso las modificaciones legales. La implementación de la ayuda a los que menos tienen es oportuna, aunque debió aplicarse antes de los aumentos tarifarios, así los más pobres recibían con menos angustias el reacomodamiento de los valores de los servicios imprescindibles. Pero esta demora tuvo el condicionamiento del acuerdo con los holdouts, punto de partida para cualquier previsión presupuestaria inmediata y de corto plazo. Debe recordarse que estas mejoras estuvieron en los anuncios de campaña, pero se postergaron por el enorme desorden encontrado por las autoridades nacionales en las cuentas públicas. No obstante, el tiempo juega en contra de los necesitados, porque deben esperar no sólo el cobro de las prestaciones en mayo sino que se discutan en el Congreso las correcciones a leyes fiscales como la alícuota del IVA, y ya sabemos cómo es el juego legislativo, con chicanas internas cargadas de negociaciones especulativas. Más si la oposición introduce modificaciones para poner su sello demagógico.