
El 23 de noviembre de 1977, un terremoto de magnitud de 7,5 sacudió a San Juan y dibujó en Caucete y sus zonas cercanas un paisaje de muerte, desolación, derrumbes, grietas e indigencia. Este mes se conmemora un aniversario más de este sismo que cobró la vida de 65 personas, produjo más de 300 heridos y dejó tremendas pérdidas económicas. Unas 50 de las 80 bodegas que había en la zona de Caucete, 25 de Mayo, San Martín y Angaco quedaron inutilizadas. Lo mismo sucedió con las plantaciones de vides dañadas por el temblor que desniveló los terrenos e impidió que pudieran ser regados de modo conveniente por varios años.
Las grietas más grandes que se abrieron en el suelo alcanzaron el metro y medio de profundidad y los escalones producidos como consecuencia de los desplazamientos verticales superaron los 70 centímetros.
Los fallecidos y las personas heridas debieron ser trasladadas a un hospital de campaña improvisado a los efectos, puesto que el edificio del hospital Dr. César Aguilar había quedado totalmente destruido.
Un médico ilustre en San Juan
Unos 70 médicos trabajaron en la zona del desastre, y entre ellos se encontraba Arturo Umberto Illia que por entonces contaba con 77 años. Enterado del desastre, quien fuera Presidente de la Nación entre 1963 y 1966, tomó un micro en Buenos Aires y se trasladó a Caucete de inmediato.
A inicios de la década de 1980, en una de las tantas charlas que mantuve con Arturo Illia, me relató sus impresiones de aquél momento: "Al llegar, se ve que algún radical caucetero me vio en la estación de ómnibus y convocó a los miembros del partido para organizar un recibimiento formal y con todos los honores. Claro que para ello debían primero encontrarme. Fueron a la municipalidad, a los distintos hoteles de la ciudad y hasta a la comisaría. Buscaron en todos lados menos en donde debían hacerlo, en el hospital de campaña de Caucete donde ya estaba atendiendo a los pacientes afectados por el sismo".
- – Don Arturo, somos radicales de Caucete, nos había llegado el rumor de que estaba en la ciudad, pero nos costaba creerlo, no sabíamos que podía estar en el hospital. ¿Cómo no nos avisó antes así organizábamos algo?
- – Amigos, no he venido a cumplir funciones para el partido, vengo como médico a colaborar con la población afectada, no los he querido molestar, así que no se hagan problema, yo estoy bien acá, les respondió el gran demócrata.
Ante la insistencia, Illia finalmente accedió a cenar algo liviano con quienes asumían el rol de anfitriones para así estar listo a la madrugada siguiente para continuar con su labor de médico la que se extendió por más de diez días.
El cariño de Arturo Illia por la provincia de San Juan se expresó claramente en la visita que realizara como Presidente en 1964, oportunidad en la que fuera recibido por el entonces gobernador Leopoldo Bravo.
En su recorrida por el centro de la ciudad capital recibió el cálido saludo de la gente en las calles y dejó una ofrenda floral en el busto de Sarmiento, en la Plaza 25 de Mayo.
Admiración por el Maestro de América
La admiración de Illia por Sarmiento era absoluta. Su padre, Martín Illia, que lo había frecuentado, le contaba innumerables anécdotas del gran sanjuanino.
Una tarde, a finales de 1962, Illia llegó a su casa de Cruz del Eje y encontró a su hija Emma discutiendo con un almirante que había venido a visitarlo. El marino comenzó a hablar con el mayor de los énfasis de la inferioridad de la raza indoamericana y luego terminó criticando severamente a Domingo F. Sarmiento. Sus afirmaciones eran rebatidas por su hija, quien sostenía que al sanjuanino el sólo hecho de acuñar la frase: "Hay que educar al soberano" le daba la llave para ingresar a la historia grande de nuestro país. Cada vez que Illia pretendía incorporar algún bocadillo éste le era negado por el fragor mismo del debate. A la fuerza debió quedar al margen, hasta que se cansó de esperar. Entonces, dirigiéndose a su hija y sin mirar al almirante le dijo que "se quedara tranquila, que así se expresaban las ratas de biblioteca que escarban en la vida de los grandes hombres de nuestra historia para encontrar sombras y claro que las encuentran. Como en toda montaña hay grietas, ellos se quedan tristemente en la grieta, incapaces de apreciar la majestad de una cumbre".
Afecto por San Juan
El cariño de Arturo Illia por la provincia de San Juan se expresó claramente en la visita que realizara como Presidente de la Nación en 1964. En esa oportunidad fue recibido por el entonces gobernador, Leopoldo Bravo.
Por Agustin Barletti
Escritor, periodista y doctor en Derecho Constitucional.
Autor de la novela histórica "Salteadores Nocturnos”
sobre la vida de Arturo Illia.
