Eso podría haber llevado a que la policía interrogue a todos los hispanos ya sean residentes legales o indocumentados, por su mero aspecto. Pero contrariamente a la opinión de que el fallo fue una victoria pro inmigración, podría tener un impacto negativo en las elecciones legislativas de noviembre, y terminar siendo perjudicial para los inmigrantes.
El fallo es el primer paso de lo que será una prolongada batalla legal. La gobernadora de Arizona, Jan Brewer, apeló el dictamen y está dispuesta a llevar el caso hasta la Suprema Corte. Los defensores de esta ley y de otras similares presentadas en 17 estados dicen que ante la inacción del Gobierno federal, los estados deben tomar medidas propias para detener el flujo de inmigrantes ilegales. El presidente Barack Obama y los grupos pro inmigración dicen que la ley de Arizona viola derechos fundamentales, y reclaman una reforma inmigratoria integral. El dictamen fortalecería a los republicanos en las lecciones de noviembre. Los que apoyan la ley de Arizona alentarán a votar contra el gobierno, y elegir un nuevo Congreso más favorable a medidas draconianas contra la inmigración.
"Me temo que la consecuencia de este dictamen sea redoblar los esfuerzos de los partidarios de la ley de Arizona a nivel nacional, para detrimento de los inmigrantes", me dijo el profesor de leyes de Temple University, Peter Spiro. Y, lo más importante, la suspensión de las partes más severas de la ley de Arizona puede llevar a que muchos hispanos pierdan interés en votar en noviembre. Sin el apoyo hispano, muchos candidatos que se oponen a leyes como la de Arizona podrían perder, dando lugar a un Congreso más "duro" en materia migratoria.
Obama ganó en 2008 con 67% del voto hispano. Pero hoy las encuestas dicen que sólo 57% de los hispanos aprueba su gestión. "Definitivamente, el mayor temor del Partido Demócrata es que los hispanos no vayan a votar en noviembre", dijo el encuestador Sergio Bendixen. Es que con la percepción de que la ley de Arizona dejó de ser una amenaza, muchos hispanos no votarán, decepcionados con Obama por no cumplir su promesa de presentar una reforma inmigratoria integral al Congreso.
Si la ley estatal hubiera entrado en vigor intacta, el enojo en la comunidad hispana se hubiera traducido en una votación masiva a favor de los demócratas en noviembre, lo que le ayudaría al Partido Demócrata a conservar la mayoría en ambas cámaras del Congreso, y luego negociar una reforma inmigratoria integral desde una posición de fuerza.
