En Argentina, donde el fútbol y la política están tan estrechamente entrelazados, la humillante derrota sufrida por la selección nacional de Diego Maradona en la Copa del Mundo podría ser una excelente oportunidad para que el país repensara su veneración por los líderes carismáticos y los ídolos individuales, por encima del trabajo en equipo.

Maradona -el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos, y un semidiós en su país- fue aclamado por la mayoría de los argentinos como el hombre que podía llevar a su país a ganar la Copa del Mundo. Pero luego se produjo la desastrosa derrota por 4 a 0 ante Alemania, que eliminó al equipo en los cuartos de final. La goleada de Alemania fue una sorpresa. Argentina tiene el mejor jugador del mundo -Lionel Messi- y un plantel de la que muy pocas selecciones pueden jactarse. Alemania, con menos estrellas pero con eficiencia, trabajo de equipo y cuidadosa planificación, fue tan superior en el campo de juego que incluso sus propios jugadores se sorprendieron con el resultado final. Las diferencias entre ambos equipos son notables.

Maradona fue elegido director técnico a pesar de tener muy poca experiencia para ese cargo. Su equipo perdió numerosos partidos y apenas logró clasificarse para el mundial. Los partidarios aseguraban que nadie como él podía motivar a sus jugadores, porque todos ellos habían crecido venerándolo. Por su parte, Alemania fue una máquina futbolística implacable, sin super egos. Stephen Glennon escribió en la revista Der Spiegel que Alemania tiene un equipo con mentalidad ganadora, pero con jugadores prácticamente desprovistos de personalidad.

Pero cuando Maradona volvió a Argentina, casi 20.000 personas lo recibieron como un héroe. La presidenta Fernández de Kirchner, consciente de que la mitad de los argentinos todavía adoran a Maradona, a pesar de la derrota, espera recibir al técnico en la Casa Rosada.

Daniel Kaufmann, académico de la Brookings Institution y ex director del Instituto del Banco Mundial, dice que un buen gobierno a nivel institucional, ya sea en un equipo de fútbol o en cualquier otra organización, es la capacidad del equipo de lograr resultados en los que el todo sea superior a la suma de sus partes. En el equipo alemán, el equipo fue mejor que la suma de sus jugadores. En el equipo argentino, el equipo fue inferior a la suma de sus estrellas, y eso se debió a la falta de un buen técnico, agregó.

Mi opinión: Argentina debería superar su síndrome Maradona, o la veneración de celebridades individuales por encima del trabajo de equipo, la disciplina y la planificación. Aunque Maradona ha sido el mejor jugador del mundo, no ha sido un buen director técnico, y ha sido un desastroso modelo de conducta. En el mundial de 1986, en México, Maradona convirtió un gol con la mano, y luego del partido bromeó que el gol había sido hecho por la mano de Dios.

A pesar de Maradona, me hubiera encantado que Argentina derrotara a Alemania y siguiera hasta ganar el mundial y no me entristeció ver a Alemania perder frente a España. Sólo queda desear que Argentina se vuelva un poco mas escéptica sobre los líderes carismáticos, y un poco más consciente de que los buenos gobiernos son aquéllos en los que el todo es mejor a la suma de las partes. Con su increíble reserva de talentos en todos los campos, eso le ayudaría a Argentina a llegar muy lejos.

"HUBO rumores de que Maradona fue nombrado técnico por razones comerciales, y porque la presidenta Cristina Fernández de Kirchner esperaba extraer beneficios políticos de su popularidad.”