
La estatal China Harbour Engineering Company (CHEC), filial de China Communications Construction Company (CCCC) desembarcó con un proyecto llave en mano que genera sospechas: la construcción de la central atómica Atucha III.
El contrato firmado con esta empresa, que depende directamente del Partido Comunista Chino, establece el inicio de las obras este año, con finalización prevista en 2030. El presupuesto, de USD 8.300 millones, se comenzaría a pagar en 20 años, contados desde el momento en que la central se ponga en funcionamiento y empiece a generar energía.
Hualong One, el reactor nuclear elaborado por China que se instalará, funciona con uranio enriquecido y agua liviana. Hoy, la Argentina no tiene la capacidad de generar uranio enriquecido, por lo que crecerá la dependencia tecnológica con Pekín en un rubro donde el país supo ser potencia mundial.
En Atucha III se utilizará un prototipo de reactor que funciona con uranio enriquecido y agua liviana. Su costo es de USD 8.300 dólares cuando hay mejores opciones con tecnología nacional a un décimo de ese valor
"Los chinos están desesperados por instalar el reactor porque solo tienen uno en China y otro en Pakistán, necesitan expandirlo para cuando se amplíe el mercado. Es un buen reactor, pero tuvo problemas en las cañerías el año pasado. Es casi un prototipo, estamos comprando un prototipo”, destacó Emilio Apud, exsecretario de Energía de la Nación.
Piensa de igual forma el senador republicano de los Estados Unidos, Jim Risch: "Me preocupan los planes para instalar tecnología nuclear no probada china en la Argentina y sus implicaciones para la seguridad regional y la soberanía de ese país”.
Una inversión que despierta sospechas
El tema de los costos es clave en estos grandes proyectos de infraestructura nuclear. Si la inversión es de USD 8.300 millones y la potencia de 1.200 MV, el kilowatt hora estaría cerca de los USD 7.000. Con esta cifra, el pago del préstamo chino no parece viable, salvo que el Estado termine solventando la diferencia, o que China se apropie finalmente de las instalaciones a cambio de la deuda impaga como ya se vio en otros países.
Si con este panorama no alcanzara, varios expertos consultados coincidieron en que el mundo ya no adquiere centrales nucleares de esta dimensión. Hoy se opta por unidades modulares más pequeñas que puedan desplazarse, instalarse y generar electricidad. De hecho, el país posee esta tecnología sin necesidad de endeudarse como lo está haciendo.
El CAREM es el primer reactor nuclear de potencia íntegramente diseñado y construido en la Argentina, que reafirma su capacidad y la sitúa como una de las líderes mundiales en el segmento de reactores modulares de baja y media potencia.
"La construcción de Atucha II vale USD 8.300 millones, siempre que se termine en 7 años mientras que una central térmica equivalente, que usa nuestro gas y se instala en dos años, vale cerca de USD 900 millones y no tendríamos que importar el combustible de uranio enriquecido”, denunció Apud.
China quiere ganar terreno en el ámbito de energía nuclear
En el ámbito de la energía nuclear, China quiere ganar terreno en este rubro estratégico. Pekín nunca logró acercarse al poderoso arsenal de Estados Unidos ni al de la Unión Soviética, los dos grandes actores de la Guerra Fría. Además, jamás fue parte de los regímenes de control de armas que durante las últimas décadas normaron la relación nuclear entre norteamericanos y rusos.
En el arsenal de ojivas nucleares, EE.UU. tiene una superioridad abrumadora, con 6.800 ojivas contra menos de 200 en el caso de China. De ahí la necesidad de Pekín de avanzar a pasos de gigante para intentar acortar la brecha.
Donde sí están creciendo es en el armamento porque la tecnología china destaca en el ámbito de la inteligencia artificial y en la producción de drones y misiles.
Por ejemplo, Pekín lleva desplegados al menos 2.000 misiles terrestres, convencionales o nucleares, de alcance intermedio, entre 500 y 5.500 kilómetros, según estimaciones de los servicios de inteligencia occidentales.
(*) Autor del libro "El Hambre del dragón. El plan de China para comerse al mundo”.
Por Agustín Barletti (*)
Escritor
