Siempre hay una distancia entre el tiempo y el problema y transitarla ajustada a las necesidades es una posibilidad que hay que respetar para poder aprovechar las distintas oportunidades que se presenten.
El sentido de la oportunidad no es un hecho fortuito es la decisión tomada a tiempo para lograr un resultado buscado. Y hay un verso del poeta español Emilio Carrere (1881-1947) que lo define así: "Si acaso no he conseguido, el amor y la fortuna, es porque nunca he podido, llegar a la hora oportuna”.
Es decir hay que hacer las cosas a tiempo y de la manera que conviene para concretar un propósito. No hay que desdibujar el proyecto ni dudar porque de lo contrario las cosas no salen bien.
Fue Wolfgang Goethe hace más de 250 años quien dijo que "la duda corta toda las posibilidades ordenadas”. Pero dijo también -entre muchos otros aciertos- que "El talento se nutre en la soledad y el carácter se forma en las oleadas tormentosas del mundo”.
El hombre de hoy no vive en soledad, tal vez no podría hacerlo porque las reglas del juego están expuestas hacia fuera de la personalidad. Todo sucede en el afuera y poco a poco se va perdiendo la construcción hacia adentro.
Y la construcción hacia adentro, que es la que permite un acercamiento a la sabiduría, no se advierte o se advierte como una rareza en tiempos tan altisonantes como para ocultar muchas verdades.
Hoy el silencio es una de las cosas más difíciles de alcanzar porque su espacio ha sido degradado virtualmente.
Falta capacidad para el silencio como para la reflexión pero felizmente se trata de una época no de una eternidad. Las modalidades cambian y las demandas genuinas del ser humano también.
Y aún en medio de la vorágine pueden suceder cosas que hagan pensar de otra manera al hombre. Son momentos especiales en los que los hechos, las demandas y las esperanzas van cambiando lentamente.
No hay que perder esas oportunidades a las que Goethe llamó "las oleadas tormentosas del mundo” porque -como él dijo- en ellas se nutre el talento. Es cuestión de observar sin cuestionamientos y con paciencia.
La vida cambia segundo a segundo para los seres humanos aunque las diferencias que hacen esos cambios aparezcan un poco después. No es fácil hacer cálculos exactos en terrenos un tanto abstracto.
Por ello el sentido de la oportunidad optimiza todas las situaciones que rotan en torno de la experiencia humana. Hay que estar atentos para no desperdiciar ninguna de esas oportunidades, por más sutiles que sean.
