El actual contexto nos indica que ya no resulta suficiente una educación centrada en la atención de las necesidades básicas de aprendizaje y el abordaje de un conjunto de saberes básicos. Es primordial para que los seres humanos sobrevivan en sociedades cada vez más multiculturales y competitivas. Para ello, hace falta ampliar y enriquecer este piso formativo, desde una mirada cívica y liberadora que posibilite a las personas a desarrollar plenamente sus capacidades intelectuales, prácticas y sociales. Por ejemplo, trabajar, vivir y participar plenamente, mejora la vida.
El ministro de Educación de la Provincia, Lic. Felipe de los Ríos, dio a conocer el Plan Provincial de Actualización y Capacitación Docente 2016-2024, ‘a fin de instrumentar las políticas educativas en todos los niveles de la educación y mejorar la calidad educativa”.
Entre algunos de sus objetivos de este plan señaló los diseños curriculares para aplicar, instrumentar y evaluar políticas educativas. Ellas basadas en capacidades para obtener competencias, así como también, articular niveles, educación integral, equitativa e inclusiva, innovación tecnológica, comunidad educativa integrada con estrategias transversales en todos los niveles. Otro tema destacado fue, la evaluación institucional como proceso de aprendizaje colectivo, mejorando la calidad educativa y articulando la educación básica superior y el mundo del trabajo entre otros. Voy a detenerme en este último eje que destacó el ministro y que en el año 1993 estableció la UNESCO ‘el aprender a emprender, que desde el hacer, con saber, posibilita a los alumnos a fijarse metas, tomar iniciativas enfrentando dificultades desde sus fortalezas, con innovación y creatividad. Aprender a emprender es la clave en el mundo de hoy.
La experiencia de los países que han logrado un buen nivel de desarrollo con equidad social se basa en la creatividad y capacidad laboral de sus ciudadanos, sustentadas en sistemas educativos y formación de calidad para emprender, generar empresas, e innovar en diversos ámbitos. Por ello, una de las principales capacidades y competencias que emerge de estas experiencias es la del emprendimiento. Los emprendedores son los que transforman ideas en acciones concretas, crean valor en las oportunidades, enseñar desde las aulas y la propia vida cotidiana las competencias básicas de emprendedor, el cómo plasmar con éxito aprovechando oportunidades permite descubrir mercados y generar empleos productivos y con responsabilidad social. El alumno aprende de sus éxitos, pero también de sus errores y, sigue intentando hasta lograr que su idea o sueño se haga realidad. Es no dejarse vencer por los obstáculos. Es ser persistente, comportamiento donde se combinan adecuadamente la constancia, la paciencia y la capacidad de adaptarse a las circunstancias. Otro tema importante a considerar es el caso de las escuelas agropecuarias, quienes también recibieron actualización docente en la jornada dictada por el Lic Hugo Labate sobre: Formación general y formación científico tecnológica. Estas escuelas son las que tienen mejores condiciones para el emprendedurismo siempre que actualicen sus contenidos curriculares y sus medios para poder trabajar. Todas estas experiencias fuera del contexto áulico, se transforman en situaciones reales y exitosas. Los alumnos interactúan con la comunidad educativa. El aprender a emprender es una forma de mejorar la perspectiva de la integración profesional de los alumnos al mundo laboral.

