Los legítimos derechos soberanos de la Argentina sobre las islas Malvinas y los demás territorios australes usurpados por el Reino Unido desde las primeras décadas del siglo XIX, no solo siguen recibiendo apoyo de los gobiernos que integran el bloque regional sino también avalan nuestros reclamos desde las propias islas británicas. Incluso medios de prensa londinenses han señalado la necesidad de alcanzar un acuerdo con nuestro país en torno a la soberanía insular.

Ahora la solidaridad con la demanda argentina parte de las autoridades de Irlanda del Norte, a través del primer ministro adjunto, Martin McGuiness, quien durante un encuentro en Belfast, el martes último, con la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, expresó sus coincidencias con el histórico reclamo que viene formulando nuestro gobierno.

Este pronunciamiento tan explícito sobre los derechos soberanos de la Argentina sobre el archipiélago no es una mera expresión de la diplomacia sino una realidad que los irlandeses viven de cerca por razones de la política hegemónica inglesa. Pero en estas circunstancias hay también un acercamiento porque argentinos e irlandeses tienen una rica historia en común. En nuestro país vive la comunidad más grande de irlandeses radicados en América latina y ellos saben muy bien que la posición británica respecto a las Malvinas es insostenible desde todo punto de vista histórico y de racionalidad geopolítica.

McGuiness expresó que en Belfast trabajan para reforzar los lazos de amistad y desarrollar mecanismos de cooperación que beneficien a ambos pueblos. Y empresarios locales están atentos frente a las oportunidades de inversiones que ofrece la Argentina.