En momentos en que el Gobierno nacional y sectores de la oposición empujados por el activismo sindical buscan a su modo proteger el empleo, se anunciaron medidas fiscales y crediticias para las pequeñas y medianas empresas (pymes), el sector más dinámico de la economía y, consecuentemente, el mayor generador de puestos de trabajo. Los beneficiados han destacado la importancia de los anuncios, aunque en algunos casos reclaman mayores incentivos.

Las decisiones del Poder Ejecutivo van desde una ampliación de créditos específicos hasta el envío de un proyecto de promoción para las pymes, para tratamiento legislativo, en medio de la polémica por la ley antidespidos y tras la firma de un acuerdo presidencial con los empresarios, para mantener los puestos de trabajo por un mínimo de 90 días.

La ampliación de la Línea de Inversión Productiva es considerada como medida positiva, siempre que se obligue a segmentar el otorgamiento a la micro y pequeña empresa, es decir tener en cuenta esta división de acuerdo a la diversidad productiva. Es importante, además, que se haya anunciado que a partir del 1 de junio venidero la liquidación del IVA será cada 90 días, porque beneficiará a todas las pymes, oxigenando su capital de trabajo al exceptuarlo del depósito del IVA que todavía no ha cobrado. Igual de trascendente es la eliminación del impuesto a la Ganancia Mínima Presunta si se tiene en cuenta que antes se les obligaba a pagar un impuesto por su activo, aun si su actividad diera pérdida. De alguna manera el sector dejará de financiar anticipadamente al Estado.

Las pymes argentinas, en particular las de las economías regionales, sobreviven en medio de una crisis histórica, propia de las distorsiones económicas y las adversidades políticas con mayor impacto en la actividad. Por eso se advierte que no obstante las buenas intenciones, las autoridades deben ampliar la agenda de promoción sectorial para sumar temas vitales, como los altos costos laborales.

El impuesto al trabajo, que incluye los aportes, contribuciones y ART, le quitan competitividad a las empresas y bajan el poder adquisitivo de los trabajadores, y se suma a la incidencia del alto costo de la energía en todas sus variantes, que repercuten sensiblemente en la cadena de valor. Es fundamental apurar la implementación de los anuncios para fortalecer el aparato productivo y recordar que las pymes no necesitan cepos al empleo, porque lo crean, lo califican y lo protegen.