En materia hídrica todo indica, a partir de fuentes técnicas públicas y llevadas a conocimiento de la comunidad por los medios de información (como ha hecho DIARIO DE CUYO en sendas notas del 24 de octubre de 2020 en Suplemento Verde con el título de tapa "Se agrava la sequía" , y la del 21 de febrero de 2021 en tapa del DIARIO DE CUYO titulada "Se agrava la sequía: el agua del río cubre solamente la mitad de lo que se necesita"), que estamos en presencia de una inédita crisis hídrica que habilita un implementación de prácticas sociales de adaptación y mitigación social más estrictas ante la incuestionable realidad que presenta la sequía.
Ocurre que desde que se hizo el pronóstico de derrame en octubre de 2020 a febrero de 2021, hay un 36% menos lo que habla de una brusquedad de la falta de agua en grado crítico. La estimación retroactiva a partir de cuando están operando esas condiciones de escasez hídrica que explican el fenómeno actual, queda en el pasado, porque lo que hay que mirar es el diagnóstico que se dispone en el presente para proyectar cómo se va a actuar en función de la demanda hacia el futuro, tarea que recae en el urgente tiempo contemporáneo.
"Estamos viviendo de las acotadas y finitas reservas que todavía entregan los diques, porque el Río San Juan solo provee el 50 % de lo que la demanda total exige…”
Especialmente en el informe del Suplemento Verde se ponen fotos proporcionadas por la UNSJ que comparan la disminución de las fuentes primarias y únicas de agua. Esto es, los glaciares en el anillo temporal que va desde el 2015 al 2019, que hablan por sí mismos de la dramática mengua inevitable de la fábrica hídrica sistémica. Exactamente podríamos decir que estamos viviendo de las acotadas y finitas reservas relativas que todavía entregan los diques, porque el Río San Juan solo provee el 50% de lo que la demanda total exige (faltarían que se publique la situación del Río Jáchal, el otro gran sistema hídrico ubicado en el norte provincial). Frente a ello están en gestión medidas de reacción ante el fenómeno de la crisis hídrica como son un programa consensuado de cortes para uso agrícola y un esquema de nuevas perforaciones de agua. También está el fomento de créditos para la inversión de energía solar para proveer la energía suficiente a las perforaciones privadas con la posibilidad de vender el sobrante a la red pública a partir del dispositivo legal que permite a privados entrar a ese sistema como proveedores. Todo ello es encomiable pero sería insuficiente para revertir el déficit. Entonces, si a menos disponibilidad muy probable es preciso tomar medidas de más profunda restricción de la demanda, sin demora alguna, por lo que habría que determinar cuáles serían las medidas que van a definir el nuevo patrón de adaptación restrictivo.
El cuadro general indica que hay que adaptar la demanda de modo urgente a la oferta escasa de agua.
Desde lo institucional están dados todos los instrumentos reglamentarios y los canales de participación para afrontar dicha tarea con una conciencia pública más desplegada acerca de la necesidad imperiosa de racionalizar aún más el gasto hídrico de lo que se ha hecho hasta ahora. Porque en esta situación de las cosas no hay plazo de prórroga ni venía de justificación que se le puede pedir a nadie, porque se trata de un horizonte existente-natural insalvable que lo impone la naturaleza en su fase actual de restricción de la provisión del recurso hídrico. En una situación así donde el desorden-objetivo no responde inmediatamente "a placer, a voluntad" al sistema de decisión humana, hay que evitar la banalización del actual estado de crisis hídrica descrito por los informes técnicos. Tampoco hay que quedarse en el mero carácter declarativo y simbólico de las prácticas de adaptación que aconsejen tomar las circunstancias, pues, en esta materia vital la previsión en función de la hipótesis más pesimista es el mejor camino de previsión que se puede adoptar. El análisis integral del fenómeno de la crisis hídrica existe, sólo hay que definir un pronóstico más estricto que permita anticipar las dificultades que socialmente se prevea se soportan y deducir las medidas necesarias y suficientes de racionalización del consumo que otorguen probabilidades ciertas de recuperación y superación del trance de la sequía histórica.
Por el Dr. Mario Luna y el Prof. Fabián Núñez
Profesionales de Jáchal.
