
Hace 77 años se libraba una feroz contienda en territorio de la ex Unión Soviética que fue un punto de inflexión para lo que seguiría en la Segunda Guerra Mundial con la derrota de Alemania. Fue la batalla de Moscú, que comenzó el 2 de octubre de 1941 y culminó el 7 de enero de 1942. Se puede decir que en esa guerra cada país que intervino tuvo su batalla que fue punto de quiebre. Para los británicos podría ser junio de 1940 en Dunquerque. Para los estadounidenses, la batalla naval en junio de 1942 en Midway, tumba de la flota de portaaviones japonesa en medio del océano Pacífico, como también el desembarco en Normandía, Francia, en junio de 1944 que marcó el comienzo del fin del dominio alemán de Europa occidental. Esta batalla comenzó con la invasión de los alemanes y sus aliados a la Unión Soviética el 22 de junio de 1941. Si bien este combate no tiene tanta fama como otros, concentró en aquel momento la atención de todo el mundo. Estuvieron involucrados más de tres millones de soldados enfrentados. Casi 6.000 tanques, 20.000 cañones y 2.000 aviones, aproximadamente, con un saldo de cerca de 300.000 muertos, desaparecidos y heridos. Las tropas alemanas venían de victoria en victoria tras el lanzamiento de la "Operación Barbarroja”, la invasión de la Unión Soviética (URSS), en junio de 1941.
Las motivaciones para el ataque eran varias. Los nazis consideraban al comunismo como su principal competidor ideológico y buscaban destruir al principal país que lo mantenía como sistema. Finalmente, anticipaban un conflicto bélico contra el enorme país basado en tensiones geopolíticas históricas, que llevaron a alemanes y rusos a pelear numerosas veces en los siglos XX, XIX y XVIII.
La operación Barbarroja inició el 22 de junio de 1941, cuando 3,8 millones de alemanes, rumanos, húngaros, italianos, finlandeses, eslovacos y croatas atacaron con casi 4.000 tanques y 3.000 aviones. También combatieron franceses, suecos y noruegos simpatizantes del fascismo y movilizados por el odio al comunismo. La Unión Soviética se defendió con unos 3 millones de soldados, también una fuerza multinacional compuesta por rusos, ucranianos, bielorrusos, uzbekos, kazajos y mongoles, entre muchos otros, armados con 11.000 tanques y 7.000 aviones. Estaban en desigualdad numérica en tropas, pero eran superiores en equipos. Tal fue el desastre de los primeros días que los prisioneros soviéticos se contaban por cientos de miles como también los muertos. Para septiembre, Leningrado estaba bajo asedio y Kiev en manos alemanas. A todo esto, las tropas del Eje tuvieron pérdidas enormes en bajas y equipos. Además, el territorio conquistado era menos del esperado. Los ejércitos de Hitler llegaron a unos 80 kilómetros de la ciudad, y una avanzada de reconocimiento alcanzó los suburbios, pero Stalin no quiso evacuar la ciudad y decidió concentrar todos sus recursos en la defensa, con un invierno extremo con temperaturas en Moscú de -28ºC (algunos reportes hablaban de picos de -36ºC). La batalla fue cruenta. Pero Moscú había sido salvada y las tropas alemanas ya nunca más avanzarían en dirección a la capital. En la actualidad la ciudad está repleta de símbolos y homenajes referidos a aquella victoria de 1941/1942 sobre los nazis, aún cuando la URSS tampoco ha sobrevivido y es la Federación Rusa la que abreva en el pasado de lo que siguen llamando la "Gran Guerra Patriótica”.
Por José Correa DIARIO DE CUYO
