"Las familias numerosas son una alegría para la Iglesia. En ellas, el amor expresa su fecundidad generosa". (AL,167). 

El papa Francisco en su magisterio sobre "la alegría del amor" (Amoris laetitia) nos continúa iluminando sobre el amor que es generoso en la transmisión de la vida. Escribe Francisco: "Las familias numerosas son una alegría para la Iglesia. En ellas, el amor expresa su fecundidad generosa. (AL,167). "El acompañamiento debe alentar a los esposos a ser generosos en la comunicación de la vida (AL,222)".

En efecto, las familias numerosas son vistas en las enseñanzas de la Iglesia como una gran bien por la generosidad de los cónyuges que "reciben una prole numerosa para educarla dignamente" (GS,50; Catecismo,2374). Tener una familia numerosa es una bendición para la propia familia, para el país, para la Iglesia y para el mundo entero.

El antinatalismo
Respecto al antinatalismo reinante, expresa Francisco: "Asimismo, el descenso demográfico, debido a una mentalidad antinatalista y promovido por las políticas mundiales de salud reproductiva, no sólo determina una situación en la que el sucederse de las generaciones ya no está asegurado, sino que se corre el riesgo de que con el tiempo lleve a un empobrecimiento económico y a una pérdida de esperanza en el futuro. El avance de las biotecnologías también ha tenido un fuerte impacto sobre la natalidad. Pueden agregarse otros factores como la industrialización, la revolución sexual, el miedo a la superpoblación, los problemas económicos. La sociedad de consumo también puede disuadir a las personas de tener hijos sólo para mantener su libertad y estilo de vida. La Iglesia rechaza con todas sus fuerzas las intervenciones coercitivas del Estado en favor de la anticoncepción, la esterilización e incluso del aborto. Estas medidas son inaceptables incluso en lugares con alta tasa de natalidad, pero llama la atención que los políticos las alienten también en algunos países que sufren el drama de una tasa de natalidad muy baja" (AL,42).

"Los Padres sinodales han mencionado que no es difícil constatar que se está difundiendo una mentalidad que reduce la generación de la vida a una variable de los proyectos individuales o de los cónyuges. La enseñanza de la Iglesia ayuda a vivir de manera armoniosa y consciente la comunión entre los cónyuges, en todas sus dimensiones, junto a la responsabilidad generativa", señala Francisco (AL,82). 

Proyecto eterno de Dios
Cada niño que se forma dentro de su madre es un proyecto eterno del Padre Dios y de su amor eterno: "Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré" (Jr 1,5). Cada niño está en el corazón de Dios desde siempre, y en el momento en que es concebido se cumple el sueño eterno del Creador. Pensemos cuánto vale ese embrión desde el instante en que es concebido. Hay que mirarlo con esos ojos de amor del Padre, que mira más allá de toda apariencia", concluye Francisco (AL,168).

 

Ricardo Sánchez Recio
Orientador Familiar. Bioquímico legista. Profesor en Química.