El papa Francisco en su magisterio sobre el amor conyugal nos continúa iluminando sobre una educación integral de los hijos, que incluya la educación sexual. Escribe Francisco: "Me parece muy importante recordar que la educación integral de los hijos es obligación gravísima, a la vez que derecho primario de los padres. No es sólo una carga o un peso, sino también un derecho esencial e insustituible que están llamados a defender y que nadie debería pretender quitarles.
El Estado ofrece un servicio educativo de manera subsidiaria, acompañando la función indelegable de los padres, que tienen derecho a poder elegir con libertad el tipo de educación -accesible y de calidad- que quieran dar a sus hijos según sus convicciones.
ESCUELA Y PADRES
La escuela no sustituye a los padres, sino que los complementa. Este es un principio básico: Cualquier otro colaborador en el proceso educativo debe actuar en nombre de los padres, con su consenso y, en cierta medida, incluso por encargo suyo" (AL,84).
Derecho y deber de los padres es brindar una educación sexual integral a sus hijos, que abarque todos los aspectos de la persona: lo biológico, lo psico-afectivo, lo racional, lo social y lo trascendente. Ellos son las personas a las que le compete esta misión por haber dado la vida a sus hijos. Ya el "Concilio Vaticano II planteaba la necesidad de una positiva y prudente educación sexual que llegue a los niños y adolescentes conforme avanza su edad" (AL,280).
La sexualidad, como instrumento para el amor, se educa: hay que "aprender a amar" para "saber" amar. Señala el Papa: "Deberíamos preguntarnos si nuestras instituciones educativas han asumido este desafío. Es difícil pensar la educación sexual en una época en que la sexualidad tiende a banalizarse y a empobrecerse. Sólo podría entenderse en el marco de una educación para el amor, para la donación mutua. De esa manera, el lenguaje de la sexualidad no se ve tristemente empobrecido, sino iluminado" (AL,280).
EDUCACIÓN PARA EL AMOR
Una "educación para el amor" que implica ciertamente información, conocimientos y saberes, pero preñados y enriquecidos con los valores, virtudes y actitudes que permiten a los niños, niñas y adolescentes el desarrollo adecuado de competencias y habilidades que promueven para la vida amorosa, a fin de crecer como personas sanas, responsables y felices.
Escribe Francisco: "La educación sexual brinda información, pero sin olvidar que los niños y los jóvenes no han alcanzado una madurez plena.
La información debe llegar en el momento apropiado y de una manera adecuada a la etapa que viven. No sirve saturarlos de datos sin el desarrollo de un sentido crítico ante una invasión de propuestas, ante la pornografía descontrolada y la sobrecarga de estímulos que pueden mutilar la sexualidad. Los jóvenes deben poder advertir que están bombardeados por mensajes que no buscan su bien y su maduración. Hace falta ayudarles a reconocer y a buscar las influencias positivas, al mismo tiempo que toman distancia de todo lo que desfigura su capacidad de amar" (AL,281).
Información responsable
La información debe llegar en el momento apropiado y de una manera adecuada a la etapa que viven. No sirve saturarlos de datos sin el desarrollo de un sentido crítico ante una invasión de propuestas, ante la pornografía descontrolada y la sobrecarga de estímulos que pueden mutilar la sexualidad.
Por Ricardo Sánchez Recio
Orientador Familiar. Bioquímico legista. Profesor en Química
