El belicista líder norcoreano, Kim Jong-un, amenaza con guerra si Japón se rearma.

 

Corea del Norte condenó en las últimas horas la expansión militar japonesa esbozada en una nueva campaña de seguridad, calificándola de peligrosa y prometiendo contraatacar, al tiempo que advertía de la inminencia de otra prueba con un misil balístico intercontinental. Japón anunció la semana pasada su mayor refuerzo militar desde la Segunda Guerra Mundial, mientras la tensión con China y una hostil Corea del Norte, así como la invasión de Rusia en Ucrania, avivan los temores de guerra.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Norte afirmó que Japón había formalizado de hecho "la capacidad de ataque preventivo" con su nueva estrategia, que supondría un cambio "radical" en el entorno de seguridad de Asia Oriental.

El ministerio también criticó a Estados Unidos por "conspirar e instigar el plan de rearme y reinvasión de Japón", afirmando que Estados Unidos no tiene derecho a cuestionar las defensas de Corea del Norte.

"El acto insensato de Japón de intentar satisfacer sus oscuras pretensiones, la acumulación de armas para la reinvasión, con el pretexto del ejercicio legítimo del derecho a la autodefensa de la RPDC no puede justificarse ni tolerarse jamás", dijo el responsable en una declaración difundida por la agencia de noticias norcoreana KCNA.

El portavoz se refirió a Corea del Norte por las iniciales de su nombre oficial, República Popular Democrática de Corea. Corea del Norte expresará su descontento con acciones que pongan de manifiesto la decisión "errónea y muy peligrosa" de  Japón, dijo el portavoz, advirtiendo de un "temblor estremecedor que se sentirá pronto". 

Corea del Norte ha probado este año un número sin precedentes de misiles, incluido un misil balístico intercontinental (ICBM) diseñado para alcanzar el territorio continental de Estados Unidos, desafiando las sanciones internacionales. Varios de los misiles norcoreanos han sobrevolado Japón o han caído en aguas cercanas, lo que ha provocado la condena de Tokio, firme aliado de Estados Unidos.

KIEV SUFRIÓ UN NUEVO ATAQUE RUSO CON DRONES

La capital de Ucrania, Kiev, sufrió un ataque con drones disparados por Rusia que han profundizado la crisis energética que agobia a la población ucraniana, sobre todo por la imposibilidad de acceder a calefacción frente al crudo invierno que ya ha llegado a la región, informó la administración militar local.

"El enemigo está atacando la capital", dijo la administración en la red Telegram. "Hasta el momento, 9 VANT (vehículo aéreo no tripulado) han sido derribados en el espacio aéreo de Kiev", informó el mensaje. Las fuerzas rusas utilizan municiones de bombardeo llamadas "Shahed", con las que han golpeado Kiev en las últimas semanas, luego de que el Kremlin prometió continuar los combates en Navidad, agregó.

El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, confirmó que "se registraron explosiones antes del amanecer. Varias explosiones se escucharon en los distritos Solomianski y Shevchenkivskii de la capital", indicó. "Todos los servicios están caídos. Más detalles después", recogieron AFP y Europa Press.

BOMBARDEOS AÉREOS 

Ucrania ha enfrentado ataques aéreos frecuentes y a veces mortales en los 10 meses desde que comenzó la invasión rusa en febrero. Tras una serie de reveses militares y pérdidas de territorio, Rusia cambió de estrategia y a partir de octubre optó por ataques aéreos masivos contra las centrales e infraestructuras eléctricas. 

El ministerio de Defensa ruso dice que sus ataques apuntan a las fuerzas armadas ucranianas e instalaciones energéticas y también tienen el fin de interrumpir "la transferencia de armas y municiones de fabricación extranjera". Pero con la llegada del invierno, los ataques con misiles y drones han hundido a las ciudades en la oscuridad y carencia del suministro de agua y calefacción de millones de ucranianos.

CRÍMENES DE GUERRA

Francia y la Unión Europea (UE) han dicho que los ataques rusos a la infraestructura civil constituyen crímenes de guerra, y el jefe de la diplomacia de la UE los calificó como "bárbaros". El viernes, luego de que varias ciudades fueron atacadas con más de 70 misiles, el operador nacional de energía debió imponer apagones de emergencia mientras intentaba reparar la maltrecha red eléctrica.

La semana pasada, los aliados occidentales de Ucrania ofrecieron 1.100 millones de dólares en ayuda de emergencia. Zelenski dijo que ese monto es necesario para asegurar los repuestos para las reparaciones, generadores de alta capacidad, gas adicional e importar electricidad. 

En tanto, el presidente ruso, Vladimir Putin, llamó a su alto mando militar a proponer cómo continuar con la invasión. Les pidió planes "de corto y mediano plazo" en un mensaje por la televisión estatal.

Los jerarcas militares ucranianos han advertido que Moscú se está preparando para una ofensiva invernal, incluyendo un intento de tomar Kiev.

 

  • Ejercicios militares entre Rusia y Bielorrusia

En medio de la guerra con Ucrania iniciada el 24 de febrero pasado, unidades militares rusas realizarán "ejercicios tácticos" en Bielorrusia, país fronterizo con Ucrania, informó la agencia de prensa Interfax, citando al Ministerio ruso de Defensa. No se precisó cuándo ni dónde se llevarán a cabo las maniobras, pero el anuncio se conoció horas antes de que el presidente ruso, Vladimir Putin, viaje a Minsk para reunirse con su homólogo bielorruso, Alexandr Lukashenko.

La visita de Putin a su aliado Lukashenko se concreta 10 meses después de que empezara la ofensiva rusa en Ucrania, desencadenada desde varios puntos, algunos en territorio bielorruso. En octubre, Bielorrusia anunció la formación de una fuerza conjunta con Rusia, y miles de militares rusos fueron enviados a la exrepública soviética. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, subrayó anoche que "la protección de la frontera con Rusia y Bielorrusia" era una "prioridad constante". "Nos preparamos para todos los escenarios posibles", señaló Zelenski. Por su parte, Lukashenko afirmó en varias ocasiones que no contempla la posibilidad de enviar unidades militares bielorrusas a Ucrania.

 

Por Soo-hyang Choi, Hyonhee
Shin y Tomás Cobos 
Agencia Reuters