Vivimos en un tiempo marcado por grandes cambios y transformaciones, importantes conquistas científico-tecnológicas y una creciente lucha por lograr condiciones de vida que demandan necesariamente educación. Formar en contenidos de ciudadanía es clave para la valoración del sistema democrático. Su conocimiento es esencial para todos los derechos democráticos y, por lo tanto, de plena ciudadanía, a fin de que sea un espacio curricular específico y obligatorio en la escuela como lo es "Formación Ética y Ciudadana” en todos los niveles. Así se lograrán las competencias de dicha área, integrada desde una perspectiva dinámica y comprensiva de los procesos que conforman una Nación. En muchas ocasiones esa área sufrió históricamente los vaivenes de los gobiernos de turno, que han intentado influir sobre la ciudadanía por medio del influjo dado a dichos contenidos. Según la teoría democrática moderna, los representantes del pueblo deben ser designado mediante elecciones. Sin la abierta competencia entre fuerzas sociales y agrupaciones políticas, no hay democracia. Las elecciones competitivas constituyen el rasgo distintivo de la democracia y el que nos permite distinguirla de otras formas de gobierno. Los sistemas educativos deben generar hoy, las condiciones básicas que aseguren tanto el desarrollo de las riquezas personales, como las actitudes solidarias y pluralistas. En este sentido, ha de existir el compromiso y esfuerzo de la familia, sociedad y el Estado, de manera de facilitar la realización de las dos obras vitales: el proyecto personal de la vida y el proyecto social político.

La educación del ciudadano, debe estar destinada no sólo a consolidar la democracia como régimen político sino fortalecer y potenciar el desarrollo de la misma. Educar para la democracia, significa aprender a vivir con ella con la capacidad de actuar cívica y responsable, consustanciándose con valores como la justicia, libertad, pluralismo, tolerancia, respeto mutuo, la participación y la democracia propiamente dicha. Educar por y para la democracia, implica crear las condiciones que hacen posible la vivencia y la práctica de dichos valores. Es por ello, que la educación es un instrumento fundamental donde no sólo se deben transmitir conocimientos o contenidos (derechos constitucionales) sino generar conductas sociales responsables. La educación política es una forma de promover el compromiso con la democracia y la libertad. "La democracia sólo se revitalizará cuando los ciudadanos nos convenzamos de que tenemos una palabra que decir y hacer respetar, en el barrio, en la ciudad, en el país. La delegación de autoridad reclama mayor transparencia y eficacia en la elección de los representantes y el proceso la toma de decisiones, Pero eso implica, poseer el conocimiento de qué y cómo se puede controlar. Desde esta perspectiva, se hace necesario que el proceso electoral sea conocido por cada ciudadano, de tal manera, que su participación electoral sea debidamente informada, tanto en los procesos y mecanismos electorales, como en los contenidos que se dirimen en la contienda electoral. Así surge la necesidad de una labor educativa significativa.

El escritor Fernando Sabater manifiesta: "No están mal formados (los ciudadanos) académicamente, sino mal formados cívicamente, porque muchos de ellos no pueden expresar con argumentos sólidos sus demandas sociales. En algunas ocasiones, no saben discernir en un discurso político lo que hay de sustancial cerebral y lo que es mera hojarasca demagógica” Es prioritario educar para la tolerancia, por cuanto el consenso y el descenso son dos caras de la misma moneda. El cambio para la sociedad sólo puede darse, si cada persona es un ciudadano participativo y creativo, desde el pequeño espacio de cada uno. Desde ese lugar, es la fuerza dinamizadora que incentiva el perfeccionamiento de la sociedad. Promover dentro de la escuela la adecuada comprensión y ejercicio de los principios contenidos en la Constitución Nacional y el funcionamiento de la instituciones que de ella se desprenden, así como las constituciones provinciales es decir, una verdadera educación política.