Pese a la frecuencia con la que se producen fenómenos que afectan a la tierra, no se toma conciencia sobre la peligrosidad del momento que se vive. La peligrosidad la ha producido y la produce el hombre con hábitos que deberían desterrarse para cuidar el planeta. Pero ello no sucede.
El hombre hace muchas cosas por sí mismo -hechos que le dan placer y alegría- pero difícilmente se cuestiona seriamente con lo que se relaciona con la disminución de la calidad de vida en la tierra.
Instituciones internacionales ya han alertado sobre el peligro que tiene la biodiversidad, es decir el conjunto de variedades de especies animales y vegetales en el medio ambiente, pero en ello no se piensa.
Una comprensión básica. Conviene aclarar que por "medio ambiente" se entiende el entorno que afecta y condiciona especialmente las circunstancias de vida de las personas o de la sociedad en su vida. Es el conjunto de valores naturales, sociales existentes en un lugar y en un momento determinado.
Un pronóstico que preocupa. En una reciente reunión de Naciones Unidas en Nairobi -Kenia- los especialistas hicieron notar que al no cumplirse con los objetivos fijados hace ocho años para reducir la pérdida de biodiversidad, se enfrentarán graves y diferentes problemas. Y, advirtieron que la pérdida de hábitat y vida salvaje podría dañar tanto a la industria como a las fuentes de alimentos y agravar el cambio climático a través de un aumento de las emisiones de dióxido de carbono.
Joseph Alcamo, uno de los principales científicos de la reunión dijo que "desde 1970, las poblaciones animales se redujeron un 30 %, la superficie de pantanos y hierbas marinas un 20 % y las coberturas de corales vivos un 40 por ciento".
Otro científico, Stuart Butchart señaló que la biodiversidad "se está perdiendo a una velocidad mayor que nunca" y que "nosotros hemos hecho muy pocos avances en lo que tiene que ver con la reducción de las presiones a las especies, hábitat y ecosistemas".
En general ¿por qué le cuesta tanto al ciudadano analizar aquello que perjudica a todos los seres humanos? Tal vez en su individualidad se siente inviolable aunque los sorprendentes y recientes hechos naturales se están convirtiendo en serias advertencias para todos.
Los mencionados pronunciamientos de la reunión en Nairobi que se llevó a cabo el día 3 de este mes, deberían convertirse en temas de análisis y conferencias en los cinco continentes. Hay muchas instituciones que pueden hacerlo.
Hay tal vez una renuencia a enfrentar lo que no gusta pero mucho peor sería verse obligado a afrontar sucesos nunca imaginados. La naturaleza nos ha demostrado últimamente que nadie está libre de sus sorpresivas e inéditas manifestaciones.
¿Se puede ayudar individualmente a un problema global? Se puede y se debe. Hay hechos cotidianos mínimos que sumados pueden construir salvatajes. El cuidado de la energía eléctrica, la forma de envasar los residuos, el uso y posterior atención de los elementos de vidrio ayudan al objetivo mencionado.
Basta con mirar atentamente a nuestro alrededor para saber lo que debe ser mejorado o suspendido bajo una regla común que es una mejor adaptación al beneficio de todos, de la comunidad.
La mejor deducción podría ser que cuando se conoce el objetivo que debe seguir la sociedad, no hay acciones mínimas porque la suma de ellas equivale a múltiples oportunidades.
Y el cuidado del planeta no puede ser postergado ni por las leyes ni por el hombre ya que se trata de defender el derecho de vivir dignamente en todos los lugares y en todos los sentidos.
No hay espacio para la indiferencia, hay si un gran campo para la adaptación de las demandas que pudieran surgir para garantizar mejores condiciones de vida y la posibilidad de distintas experimentaciones.
