La última encuesta nacional de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) indica que en San Juan 7 de cada 10 adolescentes son adictos a las bebidas alcohólicas, o sea, beben al menos dos veces por semana y más de cinco vasos en cada ocasión. La muestra tomó como parámetro a los alumnos de nivel medio, de entre 13 y 17 años de edad y abarcó a 2532 estudiantes sanjuaninos.
En busca de nuevas experiencias y sensaciones, muchos jóvenes desafían con sus conductas y actitudes, las más elementales normas de convivencia, de responsabilidad comunitaria y las que marcan el sentido común. El alcoholismo es una adicción cuya prevención requiere el ineludible compromiso que deben asumir la familia, los establecimientos educativos, las ONG, el Estado y la sociedad. Ya no se trata solamente del abuso o consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Ahora, en el país, el desenfreno y el descontrol tienen otras maneras de manifestarse, entre ellas el creciente fenómeno de la "jarra loca”, un cóctel de bebidas alcohólicas de todo tipo y psicofármacos que ingieren jóvenes y que los deposita en las guardias de los hospitales, donde cada fin de semana deben pelear por sus vidas. Esta modalidad es parte de las reuniones "previas”, antes de ir a los boliches. Por su parte, un estudio realizado por la consultora Proyectos Educativos revela que más del 31% de los jóvenes entre 13 y 19 años reconoció haber ingerido alcohol en la modalidad "binge drinking”, que consiste en tomar varios tragos de bebida blanca en un corto tiempo.
Para combatir la tendencia precoz al alcoholismo se requiere la acción consecuente de quienes velan por la salud juvenil. Obviamente, esto requiere diálogo, control y continuidad y empieza por la familia, a la que se agrega la acción de las autoridades, los programas de organizaciones sociales y la participación responsable del comercio.
Es menester reiterar la necesidad de promover campañas de información y de prevención. También exigir que desde los diferentes niveles de gobierno se adopten todas aquellas medidas tendientes a erradicar el alcoholismo, haciendo cumplir las leyes y reglamentaciones, especialmente las que prohiben la venta de alcohol a menores y castigando severamente a quienes violan esa prohibición.
