–SEGUNDA PARTE–

En relación a la historia de Albardón, que ayer cumplió su 150 aniversario, continúo con los datos aportados por Francisco Algañaras, conocido como el ‘jilguero albardonero’, dentro de esta tarea de tratar de poner valor turístico a este departamento. En esta ocasión me referiré al sistema de riego y la ‘Posta de Don Adolfo’:

San Juan, y en especial el Valle de Tulum, lugar donde se encuentra Albardón, tiene su gente que vive y produce gracias al Río San Juan, que transforma el desierto en un oasis y que riega toda su superficie mediante un sistema de distribución del agua a partir del Dique Ignacio de la Roza y el partidor San Emiliano.

Siguiendo el relato ‘desde el Partidor deriva un canal llamado del Norte que riega el departamento, mediante un sistema que manejan los ‘llaveros’, dependientes del departamento de Irrigación’.

Don Francisco Algañaras recuerda que allá por el año 38 se desempeñaba en la municipalidad y que en ese entonces el Gobierno municipal se encargaba del reparto del agua del departamento.

Pablo Olmos era el ‘llavero’ General; Marcos Rodríguez, el encargado del canal del Centro; Ramón Cortéz, de Las Lomitas y Rosas Ontiveros, de La Cañada.

Estos señores llamados llaveros salían a recorrer los canales a las 4 de la mañana montados a caballo y a las 7 ya estaban de regreso en el municipio para informar a las autoridades las novedades producidas.

El tomero era Carlos Alberto Ramírez. La toma se encontraba en el distrito Las Tapias y de ahí el agua llegaba a cada finca, viñedo o campo según le correspondía.

‘Los tomeros son una parte fundamental de Irrigación porque son los responsables de la última etapa del proceso de distribución del agua, encargados de cumplir los turnos de riego y llevar el recurso hídrico a cada uno de los productores’.

La Posta de ‘Don Adolfo’

En otra ocasión al entrevistar a Francisco Algañaras sinceramente me emocioné, ya que el encuentro se concretó en la propia Posta de Don Adolfo, que tenía en su frente un mangrullo construido por él por considerarlo monumento nacional. Entorno a este elemento me narró una experiencia que tuvo en Olavarría, provincia de Buenos Aires, donde había sido invitado a cantar. Dijo que el 11 de diciembre lo invitaron a un acto recordatorio de la Batalla de San Jacinto, contra los indios caciques Calfucurá y Maica. En esa ocasión se enteró que el mangrullo era para divisar los malones que defendían sus tierras usurpadas en la Conquista del Desierto, por lo que no le agradó esa función.

Dentro de su casa, aumentó mi asombro de sus vivencias: una habitación tapizada de fotos de personajes, desde presidentes a gobernadores, músicos nacionales y extranjeros, escritores e investigadores internacionales, cantantes, guitarreros y payadores que habían pasado por esa posta. Reconocimientos de autoridades y asociaciones a la calidad de persona y cantor. Me comentó que tuvo la oportunidad de cultivar una gran amistad con el gobernador Ruperto Godoy, a ‘quien le gustaba mucho oírme cantar, soliendo venir a menudo a la Biblioteca San Martín en Albardón donde solíamos ensayar para cantar en le fiestas Sarmientinas allá por los años 49/50’.

Es muy larga la lista de personas y conjuntos musicales que estuvieron en la Posta, mencionaré algunos: el director del conjunto Los Quilla Huasi, Los Manantiales, el Piano mayor de Cuyo, don Alberto Rodríguez y su conjunto. El cieneasta Jorge Preloran, Saúl Quiroga, el poeta sanjuanino Leónidas Escudero. Los hermanos Oro Pinonos. El gran pintor sanjuanino Santiago Paredes. Además Fernando Mott, Leonel Castro Costa (poeta), Pablo Gargiulo, Leopoldo Bravo, Carlos Gómez Centurión, Alfredo Avelín, Eduardo Posleman, etc.

En la Posta de Don Adolfo, denominada así en homenaje a su padre, Algañaras también supo recibir al rector de la Universidad de Chile, Prof. Manuel Dannermar, catedrático y director de antropología de la Universidad, coordinador de proyectos de investigación de la OEA y la Unesco en Chile y miembro de la Sociedad de Etnología y Folklore. Los motivos de sus visitas fueron interiorizarse en la ‘tonada cuyana’ y en especial la escrita en décimas.

También estuvo el rector de la Facultad de Derecho de la Universidad autónoma de Madrid España, Dr. Antonio Colomer Viadel, quien se encontraba visitando la provincia y tenía el deseo de juntarse con un criollo. ‘Vino acompañado por mi amigo Pablo Gargiulo, y de recuerdo se llevó una foto abrazado conmigo frente al rancho’.

Recuerda que en el año 73 le cantó al presidente de la República, el Dr. Héctor Cámpora, compartiendo con él la noche hasta las seis de la mañana en la casa denominada de Tucumán, situada en la calle Salta antes de Laprida. ‘Al doctor le gustaba mucho la tonada cuyana, me hice muy amigo de él. Además pude conocer a otras personas de su comitiva: Eloy Próspero Camus, Dr. Francisco Aguilar, Eusebio Baltazar Zapata y otros’, explicó.