El impredecible río Las Tumanas, que cruza la ruta 510 para llegar a San Agustín, villa cabecera de Valle Fértil, es un obstáculo histórico en momentos de crecidas, dejando aislado a casi todo el departamento. También son viejos los reclamos en demanda de una obra definitiva para evitar la vulnerabilidad del badén actual y, consecuentemente las promesas de solución.
Finalmente, la Dirección Provincial de Vialidad dispuso llamar este mes a licitación para la construcción de un puente de 42 metros de largo sobre el conflictivo cauce, luego de superar los estudios de la ingeniería a utilizar, la factibilidad económica y la aprobación del Informe de impacto ambiental. El plazo de ejecución será de 15 a 18 meses y demandará mano de obra de unas 30 personas, según el anuncio.
Superar el medio siglo de antigüedad del badén y alcantarilla en Las Tumanas es mucho más que la rectificación de la ruta y levantar un puente moderno para evitar la incomunicación de las poblaciones vallistas, con todos los inconvenientes que implica, sino también una forma de salvar vidas sorprendidas por la violencia aluvional del río. Debe recordarse la abrupta crecida ocurrida en febrero del año pasado, que cobró la vida de un turista chileno, arrastrado por la correntada cuando intentaba cruzar en moto.
La nueva ruta 150, que enlaza Jáchal con Ischigualasto, es una alternativa para evitar el aislamiento del Valle, pero en estos meses de intensas lluvias en la zona, las crecientes al norte de San Agustín, a la altura de Usno, entre otras, volvieron a aislar a la villa cabecera. Además, hacer el trayecto por el Norte, desde nuestra ciudad, demanda unos 70 kilómetros más y ello justifica plenamente el nuevo puente.
