Parece ser la bebida alcohólica más antigua de cuantas aún se consumen en la actualidad, y sigue gozando de muy buena salud, tanta que es la más consumida en el mundo. Hablamos de la cerveza, que ya conocieron los antiguos pueblos del Creciente Fértil, la Mesopotamia bíblica, tan bien como los egipcios y otros pueblos de la antigüedad.
La opinión o, mejor dicho, el concepto que la gente tiene de la cerveza es bastante variable. Para algunos, se trata, sencillamente, de una bebida alcohólica, por lo que su consumo debería, piensan ellos, reducirse. Para otros, entre ellos la mayoría de los pueblos del vino, como italianos, franceses o españoles, es más que nada una bebida refrescante que, sí, contiene alcohol, pero tampoco es para tanto. La verdad es que hay gente que se emborracha con cerveza, aunque haya que beber bastante cerveza para llegar a ese estado.
Los cerveceros afirman que su producto es diurético, y es verdad, como sabe bien todo el que se bebe unas cuantas jarras. El consumidor normal también sabe lo que es la "panza cervecera", o esa tripa sobresaliente que achaca al consumo de la dorada y espumosa bebida; naturalmente, los fabricantes de cerveza niegan tal consecuencia… aunque resulte una cosa bastante evidente.
Los antiguos conocieron y bebieron cerveza, incluso mucha cerveza; pero no vayan a pensar ustedes que era muy parecida a la actual. Se elaboraba a partir de grano de cebada, fundamentalmente, como ahora; pero no se le incorporaba lúpulo, planta que entró en la composición de la cerveza ya en la Edad Media y cuya mayor o menor presencia es la responsable de su sabor más o menos amargo, característico.
La cerveza decayó con el auge de los griegos, que prefirieron beber vino, como los romanos, y resurgió tras la caída de Roma en el siglo V.
Los francos, como llamaban los árabes a los europeos, sí que bebían cerveza, que a ojos y, por lo que se ve, paladares musulmanes era una aberración… y una porquería que en sus relatos comparan nada menos que con orines de algún animal.
Hoy, las cervezas europeas más prestigiosas son las checas, las alemanas, las belgas y las danesas.
Pero la cerveza no sólo se bebe: se puede usar para cocinar. Un plato de origen belga muy apreciable es la llamada "carbonnade flamande" o carbonada flamenca.
