Combatir las adicciones peligrosas que dañan la salud, es una tarea constante de los organismos públicos en todo el mundo y, en particular, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su lucha constante contra el tabaquismo, causante de millones de muertes evitables incluyendo a los fumadores pasivos. Las campañas de concientización, acompañadas por legislaciones restrictivas, se han endurecido globalmente, como ocurre en la Argentina, pero con diferentes repercusiones a la hora de contabilizar resultados.

Pero lo curioso en la evolución de las campañas preventivas, es que en nuestro país ahora los fumadores buscan disminuir el consumo por el impacto del último aumento de precio de los cigarrillos -uno de los consejos de la OMS a los gobiernos- ya que el bolsillo suele ser más convincente para tomar una decisión. Más determinante que las advertencias acerca de los riesgos de esta práctica perjudicial para la salud. Así lo revela una encuesta realizada el lunes último, día universal ‘libre de humo’, por el Centro de Investigación en Estadística Aplicada de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, en Buenos Aires.
El estudio, que tuvo como objetivo evaluar la preocupación y la toma de conciencia en relación al consumo de tabaco, indicó que, ante el aumento de precios que viene aplicando la industria tabacalera, el 54% de los fumadores ha disminuido la cantidad de cigarrillos por día, a la vez de considerar en un 95% que fumar es perjudicial para la salud. En los casos del sondeo, el sacrificio personal del fumador para bajar la adicción diaria lo impone su presupuesto, una variante insospechada en la serie de motivaciones para controlar el hábito.