Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el acoso puede ser cualquier conducta no correspondida o no deseada y que afecte la dignidad de una persona en el ámbito laboral. El acoso puede ir desde abusos verbales, como gritos e insultos, al hostigamiento, la intimidación y ataques físicos, aunque las mujeres enfrentan con mayor frecuencia el acoso sexual. Eso incluye bromas de carácter sexual, la exhibición de imágenes pornográficas, contacto físico indeseable y el sexo a cambio de ascensos o como una amenaza para no relegar o despedir a una persona.
El tema ha motivado de un sondeo en los países del G-20, las principales economías industrializadas y emergentes del mundo, que incluye a la Argentina, a fin de determinar el alcance del acoso femenino en el trabajo. El estudio, elaborado por las fundaciones Thomson Reuters y Rockefeller mostró que la mayoría de las mujeres considera al acoso como el tercer tema más desafiante en su lugar de trabajo, después de las dificultades para equilibrar su vida cotidiana y laboral y la brecha salarial entre géneros. En este relevamiento, las mujeres de Argentina, Brasil, México y Turquía, encabezan la lista del G-20 por sus preocupaciones de ser víctimas del acoso, al que consideran el principal problema laboral, aunque las denuncias concretas son por casos extremos. En cambio las mujeres en India se mostraron más proclives a denunciar el hecho, ya que un 53% de de consultadas dijo que siempre o frecuentemente reporta acosos. Le siguen las trabajadoras de Estados Unidos, Canadá y México. En contraste, las mujeres en Rusia, Corea del Sur, Brasil, Japón e Indonesia dijeron que nunca o rara vez reportarían acosos, que a veces llegan a sometimientos.
