El Gobierno de Mendoza ha preparado una batería de medidas para hacer frente a la creciente ola delictiva que se viene suscitando en aquella provincia, con la que se pretende bajar drásticamente los índices de un flagelo que preocupa tanto a la población como a las autoridades y que ya ha provocado numerosas muertes.

Las acciones con las que se pretenden alcanzar el objetivo son, entre otras tantas, la vuelta de efectivos de Gendarmería a las calles mendocinas, el llamado a policías retirados para que cumplan tareas específicas y la preparación de cargos administrativos para combatir la inseguridad. Asimismo se ha pensado en la creación de una nueva fiscalía, dentro del Poder Judicial, para que atienda casos específicos de delincuencia, como puede ser el robo de automotores o de otros bienes personales.

Los recursos para poner en marcha el plan están asegurados según las autoridades, quienes también han manifestado que, por ahora, la solución será coyuntural pero se espera dejar sentadas las bases para un programa a largo plazo, que otorgue una salida definitiva a un problema que lleva más de 15 años sin encontrársele una solución.

Las primeras acciones van a estar centradas en distintos barrios considerados de alto riesgo por las características de los problemas que afrontan, algunos de los cuales tienen que ver con el entorno social o la denominada inclusión social que hace que los malvivientes se hagan dueños de determinadas zonas condenando al resto de la sociedad a vivir en un estado de zozobra permanente.

Dentro del plan a largo plazo, existe la predisposición de abordar el problema desde diferentes aspectos, entre ellos el trabajo, la educación, la inclusión social, la infraestructura y el desarrollo social. Esto último por haberse comprendido que la solución de la delincuencia no se consigue con fórmulas mágicas, ni con medidas aisladas que a la larga no producen ningún efecto positivo. El único camino para erradicar la delincuencia de las calles es educando y generando posibilidades de desarrollo y crecimiento para los miembros de la comunidad, especialmente aquellos que se ven postergado por el propio entorno social en el que han transcurrido su vida.

Dada la proximidad con nuestra provincia, resulta conveniente observar la evolución del plan mendocino contra la inseguridad y la delincuencia, por los efectos que pueda llegar a tener tanto en la provincia vecina, como en la nuestra, y por la conveniencia de complementar acciones que ayuden a erradicar la delincuencia de toda la región.