La Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción al proyecto que garantiza el acceso integral a los procedimientos y técnicas de reproducción médicamente asistida, al incluirlos dentro del Programa Médico Obligatorio para el sistema público, obras sociales y prepagas.
El proyecto, girado al Senado, contempla tanto las técnicas de alta y baja complejidad como el diagnóstico, provisión de medicamentos y terapias de apoyo. Y dentro de la prestación se incluyen los servicios de guarda de los gametos o tejidos reproductivos para aquellas personas, incluso menores de 18 años de edad, que por problemas de salud o por tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas puedan ver comprometida su capacidad de procrear en el futuro.
También asegura que la cobertura se adecue a los avances científicos futuros que puedan superar las actuales técnicas de inseminación artificial y fecundación in vitro y será tanto para los que tienen patología de infertilidad como para los que no la tienen. En la provincia de Buenos Aires ya rige una ley similar desde el 2 de diciembre de 2011 para parejas de 30 a 40 años y se permiten hasta dos intentos.
Se estima que en el mundo una de cada seis parejas tiene problemas de infertilidad. En la Argentina, según estimaciones de los expertos, ya que no existen datos oficiales, se inseminan entre 100 y 150 mujeres por año. Es importante que el anonimato del donante desaparezca, debiendo figurar los datos, claros y suficientes, para que el paciente pueda requerirlos en alguna oportunidad y estos niños, cuando cumplan los 18 años, también tengan el derecho a conocer su identidad.
En nuestro país, el proyecto de la reforma al Código Civil avanzó en temas controversiales, como la filiación, al establecer que la relación no estará determinada por el material genético sino por la voluntad de la pareja que realizó el tratamiento.
En la Argentina una de cada seis parejas tienen problemas para concebir de manera natural. Se debería ser muy respetuoso al momento de analizar los deseos de una mujer de ser madre. Frente a esta realidad, hoy donde la naturaleza dice no, el avance de la ciencia allana el camino.
No faltarán quienes señalarán objeciones a este proyecto, desde una visión doctrinal o religiosa contraria, pero no se puede obviar que quienes legislan deben mirar al conjunto de la ciudadanía, y en este caso a matrimonios que se ven impedidos de ser padres.
