La reunión de esta semana entre los gobernadores peronistas más Jorge Capitanich (de licencia en el Chaco) y Carlos Zanini llamó la atención de todo el arco político, oficialista y opositor. Y no es para menos: los gobernadores saben que son una herramienta de poder y se autoconvocaron. Con aviso a la Casa Rosada, es verdad, pero con la firmeza suficiente como para sostenerla a pesar de una posible negativa de Balcarce 50. Los gobernadores tenían poder aún cuándo el kirchnerismo acaparaba todos los espacios, en el esplendor de Néstor Kirchner, y ocurre mucho más ahora que el kirchnerismo parece algo disminuido. +¿Disminuido?+ Repreguntó alguien esta semana. Sí, y está claro por qué: las encuestas dicen que cualquiera de los que se menciona como precandidato a la Presidencia que pertenece al peronismo está por arriba del mejor postor salido del mundillo K, el que, al menos hasta ahora, ni siquiera aparece. +Pero si Cristina también es peronista+ Preguntó otro distraído. Sí, es verdad, pero la Presidenta y Kirchner han sometido al peronismo a compartir poder con La Cámpora, Kolina y otros. Y los peronistas, si hay algo que no tienen, es generosidad con el poder. La Presidenta llegó peronista, pero se está retirando kirchnerista, y no es lo mismo una cosa que la otra, está muy claro. Por estos movimientos de los capitanes provinciales se puede pensar que ésta vez quieren ser ellos los que manden, más allá del kirchnerismo. Aparentemente creen que es hora de invertir los roles. Entonces, la reunión del jueves ¿será un punto de inflexión entre el peronismo y el kirchnerismo? o al final los gobernadores se alinearán detrás de un kirchnerista.
Por ahora la Casa Rosada aprueba estas movidas y los mandatarios no dicen lo contrario. Ninguno ha mencionado que el encuentro fue para trabajar por un gobernador, aunque es lo que todo el mundo sospecha. Y en la Casa Rosada no están en condiciones de contradecir lo que digan los gobernadores. Mucho menos por estos meses donde la inflación, la inseguridad, la economía en picada y las paritarias complicadas, han impactado de lleno en las encuestas. Todas las consultoras dicen que Sergio Massa está por arriba de Daniel Scioli en imagen positiva. En realidad en casi todo el país, porque en San Juan el gobernador de Buenos Aires sigue a la cabeza. Dicen los especialistas que los sanjuaninos lo reconocen más cercano a Gioja y por ello lo ponderan, pero por el tiempo que falta para la elección todo puede pasar.
¿Cuál es el pensamiento de Gioja ante tanto movimiento? El mandatario sanjuanino ha sido uno de los "llamadores" de díscolos. Él le habló a De la Sota, y también al puntano Claudio Poggi para que asistieran al quincho semi militar donde se encontraron. Pero Gioja no tiene ánimos de boicot presidencial, para nada. Está intentando atar con todos los sectores del PJ, por si al final del camino alguien se sube o alguien se baja y él, agazapado como siempre, aparece de la nada y causa sorpresa. Esa historia ya se vivió en 2003 con Néstor Kirchner, el lector recordará. Le tienen confianza desde De la Sota hasta Cristina, y no está dispuesto el sanjuanino a rifarse años de largas charlas con esos dirigentes políticos a los que él llama hoy y le atienden sin dudar. Ya se dijo en estas columnas que será el jujeño Eduardo Fellner quien conducirá el PJ a partir de mayo, y se espera que "las vicepresidencias -del PJ- quedarán reservadas para gobernadores con aspiraciones presidenciales como Scioli, Capitanich, el entrerriano Sergio Urribarri y el salteño Juan Manuel Urtubey", según el diario Página 12. Todos necesitarán del peronismo, necesitarán del armador del PJ y Gioja se anota en esa.
Y ojo que el gobernador también tiene lo suyo. Los mandatos del PJ sanjuanino están prorrogados, y hay varios que miran a junio o julio para ponerle nombre propio a esos cargos. Gioja dijo públicamente que los mandatos se prorrogaron para el año que viene. Y el diputado Daniel Tomas tiró ayer en Radio Sarmiento que el peronismo debería mantener las actuales autoridades. ¿Todos están de acuerdo con eso? Silencio de radio.
Por ahora Gioja mira hacia el Puerto de Buenos Aires como su horizonte político, pero no descuida su San Juan natal. Es uno de los que piensa que el mundo no puede vivir sin peronistas, y sufrió en carne propia la "transversalidad" K. Parece que no hará nada por la fuerza, porque no es su estilo. Pero sí se metieron en su terreno, el de las negociaciones, y en esa está por estos días. Se asiste sin dudas, al comienzo de un nuevo período político. Se medirá aquí la vara de Cristina para saber hasta dónde será capaz de controlar la tropa, que ya está movilizada.
