Bachelet, la ex presidenta socialista que regresó al palacio presidencial el 11 de marzo para iniciar un segundo mandato, ha sugerido que su principal prioridad en política exterior será mejorar las relaciones con Brasil, Argentina y otras naciones sudamericanas de la costa del Atlántico. Piñera, en cambio, había enfatizado los vínculos con la Alianza del Pacífico, el grupo de países con economías abiertas constituido por México, Colombia, Perú y el propio Chile.

"Chile en los últimos años ha perdido presencia regional y se ha privilegiado una visión economicista”, dijo Bachelet tras su toma de posesión y anunció que su primer viaje al exterior será a Argentina, y que en política exterior "voy a poner una agenda latinoamericana muy fuerte”. Sobre Venezuela, Bachelet dijo que Chile apoyará una actitud de "acompañamiento y de buscar todas la fórmulas de paz” y agregó -en lo que algunos interpretan como una señal de apoyo al gobierno venezolano, y de crítica a los manifestantes en Venezuela- que "de ninguna manera jamás apoyaremos ningún movimiento que de forma violenta quiera derrocar un gobierno democráticamente electo”.

Nicolás Maduro, proclamado ganador de las cuestionadas elecciones de 2013, califica a las masivas protestas callejeras como un intento "golpista”, y alega que arrestó al líder opositor Leopoldo López por su supuesta incitación a la violencia. La organización Human Rights Watch señaló que no hay evidencias de que López haya hecho nada más que ejercer su legítimo derecho de hablar contra el gobierno. Bachelet también dijo que defenderá la democracia y los derechos humanos en la región, pero la pregunta es hasta qué punto lo hará.

Piñera fue más explícito en su defensa de los derechos humanos universales y el único jefe de Estado latinoamericano que se reunió con un líder de la oposición pacífica de Cuba durante la cumbre latinoamericana celebrada el 28 de enero en La Habana. Antes que dejara el cargo, Piñera me dijo que los países latinoamericanos deberían ser más activos y firmes en la defensa de las libertades fundamentales y los derechos humanos en Venezuela y en Cuba. Y qué le recomendaría a Bachelet "mantener una actitud coherente y consecuente, y eso significa defender la democracia y los derechos humanos no solamente en nuestro país, sino en todas partes donde esas libertades estén amenazadas”.

Mi opinión: Bachelet, en su primer mandato, fue una digna defensora de la democracia y los derechos humanos (salvo cuando visitó Cuba para inaugurar una feria del libro donde la dictadura militar censura la literatura y la prensa como política de Estado). ¿Le dará la espalda Bachelet a la defensa de la democracia y los derechos humanos en la región? Pienso que no. Confío en que su deseo de mejorar las relaciones con Argentina y otros gobiernos populistas autoritarios es parte de un discurso para aumentar la influencia de Chile en la América latina, y que no significará un retroceso en la tradición chilena después de la dictadura de Augusto Pinochet de ser un país activista en la defensa de los derechos fundamentales en todo el mundo.