El nuevo decreto reglamentario de la ley de legalización de la marihuana que entró en vigencia esta semana, convirtiendo a Uruguay en el primer país del mundo donde el gobierno no solo permite la marihuana sino que también la produce y la vende, ha desatado un debate tan feroz como el que tuvo lugar durante la discusión de la propia ley.

Los críticos señalaron que la nueva regulación no dispone que la marihuana sea gravada con el impuesto especial que se aplica a los productos no esenciales, conocido por sus siglas IMESI. Esto manda un mensaje equivocado, y contribuirá a crear un clima de aceptación social de la marihuana que generará mayor consumo de la droga, dicen los opositores.

Si el tabaco paga un impuesto del 68%, no es justo que la marihuana no pague lo mismo o más, cuando ambas sustancias son nocivas para la salud, señalan. Mientras se paga un 22% de impuesto en una gaseosa, 27% la cerveza, y 68% por cigarrillos normales, la marihuana no pagará nada por ahora.

El senador Carlos Moreira, presidente de la Comisión de Salud del Senado, me dijo que la marihuana estará más disponible que los cigarrillos en los puestos de venta. Mientras la marihuana estará disponible en las farmacias, ningún comercio podrá exhibir cigarrillos para la venta, según otra ley aprobada esta semana, me dijo Moreira.

Mujica, a su vez, dice que el plan de legalización de la marihuana es un experimento, que deberá ser ajustado y corregido si hace falta. Lo que no resulta aceptable es no hacer nada y permitir que las mafias sigan dominando el mercado, dice. Por su parte el asesor presidencial y titular de la Junta Nacional de Drogas, Diego Cánepa, me dijo que la marihuana tendrá a otros tributos. En el futuro, cuando se sepa cuánta gente consume la marihuana suministrada por el gobierno, la sustancia será cargada con gravámenes adicionales, dijo.

Pero aplicar ahora a la venta de marihuana el IMESI haría aumentar el precio de la legal, algo que arruinaría el objetivo del plan de legalización, de vender marihuana a un precio igual o más bajo que los narcotraficantes, para quitarle el negocio a las mafias, señaló. También negó que será más fácil comprar marihuana que cigarrillos. "El decreto dice claramente que la marihuana no va a estar nunca expuesta al público, sino en las farmacias, bajo llave”. Agregó que se está diciendo lo mismo que los congresistas norteamericanos a fines de la década de 1930, cuando se terminaba la prohibición del alcohol y habría un aumento enorme del consumo. La evidencia muestra que cuando se sale del prohibicionismo, no hay aumento significativo a largo plazo.

Mi opinión: A pesar de que en general he apoyado la idea de Mujica de legalizar la marihuana, no puedo evitar preguntarme si eximirla del impuesto sobre los productos no esenciales tiene algún sentido. La clave del éxito de la ley de legalización de la marihuana será impedir que se produzca una atmósfera de jolgorio y un clima de permisividad, que haría aumentar su consumo. El éxito de la legalización estará en el mensaje. Y en ese sentido, eximir a la marihuana de los impuestos que pagan gaseosas, cerveza o cigarrillos es un mensaje equivocado. Como todo experimento, este decreto necesita un ajuste.