La razón principal de este cauteloso optimismo es que las tasas de interés de Estados Unidos no aumentarán significativamente, y que la mayoría de las monedas latinoamericanas continuarán ganando valor con relación al dólar. Lo que sucede es que la economía de EEUU está creciendo a paso más lento de lo previsto. Cuando la economía estadounidense no crece, la Reserva Federal mantiene las tasas de interés bajas, para permitir que las empresas puedan pedir préstamos relativamente baratos y sigan impulsando la economía.

Entonces, cuando no suben las tasas de interés, los grandes inversionistas internacionales vuelven a invertir en economías emergentes como Argentina, Colombia, México y Brasil, que ofrecen tasas de interés más altas. Y eso está sucediendo. Cuando el nuevo gobierno de Argentina anunció sus planes de ofrecer u$s 16.500 millones en bonos con tasas de interés de entre 6,7% y 7,5%, recibió ofertas de hasta u$s 68.000 millones de unos 600 grupos de inversión.
La entrada de dólares está fortaleciendo a las monedas latinoamericanas, permitiendo a los países de la región importar a precios mas baratos, y pagar mas fácilmente sus deudas externas. ‘América latina crecerá más de lo esperado”, me dijo Alberto Bernal, experto de XP Securities. ‘Irónicamente, la recuperación tendrá poco que ver con lo que están haciendo estos países, y se deberá casi por completo a lo que pasa con la economía de Estados Unidos”.
En abril, el FMI predijo que la economía de América latina se contraería en un 0,5% en 2016. Muchos economistas creen que la región podría terminar el año con crecimiento cero, o levemente positivo. Según estos pronósticos, la moneda de Brasil se apreciará un 11,6% con respecto al dólar en 2016, la de México se fortalecerá 7,3%, la de Colombia 13,4%, la de Chile 12,4%, y la de Perú 12 por ciento. El único país grande cuya moneda continuará debilitándose en relación al dólar será Argentina, cuyo peso se depreciará en un 8,3% este año.
Mi opinión: Aunque la apreciación de las monedas latinoamericanas ayudará a la mayoría de los países sudamericanos exportadores de materias primas, afectará negativamente a países manufactureros como México, debido al aumento de los costos laborales y sus productos serán mas caros para los compradores extranjeros.
También es cierto que, aunque es poco probable que veamos un gran aumento de los precios de las materias primas, existe el peligro de que una leve suba en el precio del petróleo, los minerales y otras materias primas hará que los países dependientes de estos productos vuelvan a vivir en un estado de complacencia, y posterguen una vez más la urgente tarea de diversificar sus economías.
Pero la apreciación de las monedas va a ser un factor positivo, y se da en un momento en que los vientos políticos están cambiando, y muchos países se están alejando de sus desastrosas políticas populistas. Este respiro económico podría constituir la dosis suficiente de alivio financiero que las naciones sudamericanas necesitan para volver a levantar cabeza, y hacer lo que debieron hacer hace mucho tiempo: invertir en educación e innovación de calidad, y diversificación económica.