Algunas organizaciones, como Transparencia Internacional, dicen que el nuevo enfoque de México tal vez incluso podría convertirse en un modelo para otros países. El Sistema fue aprobado por el Congreso el martes con el apoyo de los dos principales partidos de la oposición y como requiere una reforma constitucional, debe ser aprobado por las legislaturas para entrar en vigor. La aprobación tuvo lugar tras varios escándalos de corrupción que hicieron caer la popularidad del presidente Enrique Peña Nieto, incluyendo la compra por parte de su esposa Angélica Rivero de una casa de u$s 7 millones a un importante contratista del gobierno. Además, Peña Nieto recibió muchas críticas por la dudosa licitación de u$s 3700 millones a un consorcio chino para construir el tren de alta velocidad México-Querétaro. Peña Nieto canceló el contrato por la indignación que causó el informe de que esa empresa fue la única postulante.
El nuevo Sistema Nacional Anticorrupción tratará de reforzar y sincronizar las instituciones federales, estatales y municipales anticorrupción. Entre otras cosas, los funcionarios tendrán que revelar posibles conflictos de interés, y el titular de la Secretaría de la Función Pública -que investiga la corrupción del gobierno- seguirá nombrado por el Presidente, pero con ratificación del Congreso.
Según varios grupos anticorrupción, la nueva ley es una mejora sustancial sobre las leyes vigentes, ya que da nuevos poderes de investigación a las agencias anticorrupción del Congreso y a la fiscalía. Esto creará más controles independientes para denunciar e investigar actos de corrupción, dicen los que apoyan la nueva ley.
Eduardo Bohórquez, director de la oficina de México de Transparencia Internacional, me dijo que la nueva ley significa un cambio de enfoque en la lucha anticorrupción. "Hasta ahora, América latina se ha concentrado demasiado en crear zares anticorrupción y comisiones anticorrupción, que claramente no han funcionado, porque han sido principalmente un show político”. señaló.
Mi opinión:
Ciertamente, las agencias anticorrupción no han funcionado. Otros países han nombrado con bombos y platillos súper agencias anticorrupcion, que lo más que han logrado es investigar a funcionarios de alto rango de gobiernos anteriores. Pero si nos fijamos en el ránking de percepción de la corrupción a nivel mundial, Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Suecia, Noruega y Suiza aparecen como las naciones con gobiernos más limpios del mundo, no tienen una oficina centralizada de lucha contra la corrupción, ni un todopoderoso zar anticorrupción. Tienen instituciones fuertes a nivel local, estatal y nacional, que trabajan de forma independiente, se controlan mutuamente, y se aseguran de que los casos de corrupción no queden impunes.
Tal vez sería bueno que otros países prueben esta receta, y sigan el consejo de un político brasileño que hace algunos años bromeo: "este país necesita una sola ley, que diga que hace falta cumplir con todas las demás”.
