Castañeda, uno de los intelectuales más agudos de Latinoamérica y ex canciller, dice que México sufre de un individualismo extremo que resulta evidente en la vida política, la arquitectura, las artes e incluso los deportes del país. Los mexicanos no son buenos para el trabajo en equipo, afirma. No sorprende que este país, uno de los más grandes de la región, jamás haya ganado un mundial de fútbol o, con grandes músicos individuales -Armando Manzanero, Juan Gabriel o Luis Miguel- no tenga orquestas de fama internacional.

¿Pero eso no ocurre también en la mayoría de los países latinoamericanos?, le pregunté a Castañeda. Argentina tiene al mejor futbolista del mundo -Lionel Messi- y sin embargo no ganó la última Copa Mundial y Colombia tiene a Shakira, pero no orquestas de fama comparable, le señalé. "Hay algo de cierto en que hay un individualismo latinoamericano, pero creo que el mexicano va mas allá”, respondió.

Castañeda citó el hecho de que sobrevolando la Ciudad de México, se ve una ciudad horizontal que se extiende interminablemente, con casas individuales. En comparación, una vista aérea de Buenos Aires, Sao Paulo o Caracas muestra ciudades repletas de edificios de apartamentos. "El mexicano no quiere vivir en un edificio de departamentos, porque no cree que sea suyo, y porque no quiere compartir un espacio público con sus vecinos”, dijo. De manera similar, pocos mexicanos de clase media o alta viajan en el metro, o participan en asociaciones educativas, benéficas, religiosas o comunitarias. México ocupa el último puesto en un ranking de donaciones de caridad de la Universidad Johns Hopkins: sólo un 0,04% de su PBI dedicado a la caridad, agregó.

Ante problemas económicos o sociales, los mexicanos aprovechan su cercanía geográfica a los EEUU para buscar la solución individual: la emigración. ¿A qué se debe esa cultura individualista? Castañeda citó entre otras cosas el hecho de que la conquista de América no fue una obra de España como país, sino de aventureros individuales, que a veces contaban con el apoyo de la corona y a veces no. Además, México ya tenía una estructura jerárquica antes de la conquista, que daba poco lugar a la iniciativa individual.

¿Crees que los mexicanos están condenados por su historia, o por su cultura? ¿No es eso un "determinismo cultural” que ha probado ser falso en muchos otros países que parecían condenados al fracaso, como Singapur o India?, pregunté. "En un momento dado, la cultura, o el carácter nacional, o la identidad nacional, aunque a mi no me gusta ese término, existe e incide enormemente en como funciona la gente, pero eso puede y debe cambiar’, indicó Castañeda.

Mi opinión: Ni México ni los demás países latinoamericanos están condenados por su historia, o por su cultura. Los países pueden cambiar. Ahí están los ejemplos de Singapur, Corea del Sur, Irlanda, India y China, que parecían casos perdidos hace apenas cuatro décadas, y hasta padecieron hambrunas nunca vistas en Latinoamérica. Chile, Costa Rica, y Brasil están entre varios países latinoamericanos que están creciendo y reduciendo la pobreza sostenidamente. Lo que determina la prosperidad de un país es su nivel de consenso nacional en torno a temas básicos, como la necesidad de mantener la estabilidad, atraer las inversiones y mejorar sus estándares educativos.