El Primer Encuentro Provincial de Juventudes sobre Adicciones ayer tuvo su debut con la presencia del padre Juan Carlos Molina, titular de la Sedronar, la secretaría nacional encargada de la prevención de la drogadicción. En diálogo con DIARIO DE CUYO, el sacerdote y funcionario dijo que el sistema carcelario está repleto de personas que han sido detenidas consumiendo pequeñas cantidades y que no se han encontrado a los narcos. Además, resaltó que no concuerda con el arzobispo de San Juan, monseñor Alfonso Delgado, en que sólo el poder político mantiene complicidad con el tráfico de drogas. En ese sentido, reconoció que todos los actores de la sociedad, incluido parte del sector político, son responsables.

– ¿Qué panorama tiene sobre el consumo de drogas en San Juan?

– Es el mismo que tiene todo el país. En San Juan, no por ser una provincia productora, nuestros jóvenes consumen mucho alcohol, que es la puerta de entrada a todo tipo de consumo. Es innegable, que como en las demás provincias del país, también hay jóvenes que consumen marihuana y cocaína. Sería tonto decir que un pibe no fuma porro o no toma alcohol.

– Dice que San Juan está igual que otras provincias, ¿cuáles? ¿A qué nivel?

– No voy a dar estadísticas, porque no son nuestros números. Tiempo atrás, de un día para otro, nos despertamos y éramos un país productor porque un organismo internacional así lo había decretado. En realidad, era un error de las encuestas y les exigimos que se rectificaran. Lo hicieron y la rectificación fue tomada por pocos medios. La Sedronar hoy está elaborando sus números y sus encuestas. Cuando tengamos los resultados los daremos a conocer y a partir de ahí trabajaremos sobre la realidad de los números.

– Monseñor Delgado mencionó que en el tema del narcotráfico hay complicidad del poder político y policías, ¿comparte esa opinión?

– La corrupción siempre tiene complicidad. El narcotráfico es un tema que tiene 3 aristas: el que la produce, el que la vende y aquel que tiene que “curarla”. Las 3 áreas necesitan un cómplice, un funcionario que firme un papel, otro que abra una aduana, un político que mire para otro lado, un padre que se hace el tonto o vende, alguien que no denuncia, el tema de la droga siempre necesita cómplices.

– Entonces la comparte…

– En el narcotráfico, no comparto con monseñor Delgado que sólo se señale al sector político. Todos somos responsables, la sociedad en general, médicos, abogados, por poner ejemplos. El poder político es un actor más.

– ¿Hoy considera que hay actores políticos que trabajan en complicidad con el narcotráfico?

– Fijate lo que fue la Policía de Santa Fe, están presos los comisarios. Lo que digo que es más fácil señalar con el dedo a los políticos, pero también tenemos que mirar para adentro nuestro para ver cómo estamos haciendo las cosas.

– ¿Qué piensa de la ley que sancionó Uruguay que legalizó la producción, venta y consumo de marihuana?

– Es una ley hecha para Uruguay, que se ha permitido el debate y lo ha hecho con la conciencia de combatir el delito y el crimen organizado. Argentina está lejos de eso, por la idiosincrasia, las dimensiones del país que tenemos, porque para poder pensar en una legalización, necesitamos tener un Estado mucho más presente de lo que está. Si se llega dar ese debate, el Estado tiene que estar preparado para poder acompañar ese proceso.

– ¿Se puede dar ese debate?

– No, hoy no está en agenda.

– ¿Qué le falta al Estado para encarar ese tema?

– Estamos trabajando en otras cuestiones, en la territorialidad, en crear conciencia, la prevención, tenemos que trabajar mucho una ley que permita la no criminalización y la no penalización del consumo personal. Las cárceles están llenas de perejiles que los hemos encontrado consumiendo y no de narcotraficantes. Me parece que hay que tener otras herramientas previas, estamos trabajando en otras cosas.

– ¿Qué opina de los comunicados críticos de la Iglesia sobre narcotráfico y drogadicción en el país?

– Me preocupa que sólo desde un púlpito se pueda condenar a los demás. Hay que ser prudente, porque lo que uno dice puede hacer daño. La Iglesia tiene un gran trabajo en este tema, tiene la autoridad para hablar, es importante que marque puntos de encuentro y que marque dónde ve dificultades.

– Entonces, ¿por qué la preocupación?

– Lo digo como cura, no como secretario de Estado. Todo lo que sea condenatorio no permite que nos podamos acercar al otro y crea resentimientos. El pastor tiene que salir a buscar a la oveja y si ésta está perdida, tiene que salir al encuentro. Creo que está bien denunciar, es parte de ser pastor. Y además, promover la cultura del encuentro.

– El juez Federal Leopoldo Rago Gallo declaró que la mayor cantidad de droga se encuentra en la cárcel, ¿qué opina?

– No lo conozco, pero como juez tiene que actuar para que no haya droga en ese lugar. Es fácil. Tiene que dar las instrucciones precisas para que controlen que no haya droga. ¿Quién quiere que vaya? La señora de Cáritas a ver si hay droga. Si sabe que hay droga, tiene que actuar.