Muy bien, pero Obama debería haber ido mucho más allá. Debería haber anunciado una suspensión temporaria de las deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados que serían candidatos a ser legalizados muy pronto. Pese a que Obama ha apoyado la legalización de gran parte de los 11 millones de indocumentados, frente a la tenaz oposición de los republicanos en la Cámara de Representantes, desde que Obama asumió la presidencia hace cinco años, se han deportado alrededor de 2 millones de personas, más que durante los ocho años en que George W. Bush.
Durante su discurso, Obama se cuidó de no atacar a los republicanos por haberse opuesto sistemáticamente a la reforma inmigratoria. Lo más probable es que calculó que ambos partidos están próximos a un acuerdo, y no quería hostilizar a los republicanos de la Cámara baja, principal obstáculo para la legalización de los indocumentados. Dicen que fue una buena estrategia de Obama.
La representante Cathy McMorris, quien ofreció la respuesta republicana al discurso de Obama sobre el Estado de la Unión, también adoptó un tono positivo. Dijo que "’estamos trabajando en una solución gradual para aprobar la reforma inmigratoria”, insinuando que puede haber un acuerdo en ciernes. Muchos republicanos dicen que están reconsiderando sus posturas en materia inmigratoria.
Perdieron las elecciones de 2012 -como predijimos- en parte por su oposición a esta reforma, y evidente hostilidad hacia los trabajadores indocumentados, que ofendió a muchos hispanos. Ahora necesitan cambiar la imagen de partido "anti-hispano", antes de las elecciones legislativas de noviembre. No obstante, muchos grupos pro-inmigración creen que Obama debería haber anunciado una interrupción temporaria de las deportaciones masivas.
Obama dijo que actuaría unilateralmente -por encima del Congreso- en varios temas, como el salario mínimo y el calentamiento global, pero no incluyó el tema migratorio. Quiere una solución duradera al problema migratorio, que rija mas allá de su presidencia, y eso solo puede venir del Congreso, aseguran. Sin embargo sería injusto deportar a gente que está a un paso de obtener status legal y él tiene autoridad para revertir el récord de deportaciones de su propia administración.
Posiblemente Obama haya pisado el pedal de las deportaciones en años recientes porque pensaba que de esa manera muchos republicanos opuestos a la inmigración lo ayudarían a aprobar una reforma inmigratoria. Pero los tiempos políticos han cambiado.
