Samuel Doria Medina, un acaudalado hombre de negocios es el candidato opositor que mejor sale en las encuestas, admite que está participando en un proceso electoral fraudulento, en el que todas las reglas y prácticas están dirigidas a ayudar a que Morales gane la elección. No hay un árbitro neutral, porque el Tribunal Supremo Electoral responde al presidente.

El gobierno viene gastando desde hace años millones de dólares de fondos públicos para inundar el país con propaganda favorable a Morales, mientras que ha limitado la propaganda electoral de la oposición a los últimos 27 días antes de los comicios. Además, prohibió a la oposición comprar spots publicitarios en televisión.

"Han sacado hasta 60 pases de un spot negativo contra nosotros, y cuando hemos querido poner nuestra respuesta, no nos han permitido. El tribunal electoral lo prohibió. Igualmente, hemos puesto publicidad en la vía pública, y han ordenado a la policía sacarla porque el gobierno tiene el monopolio publicitario”, señala el dirigente.

Por el enorme gasto de publicidad y las medidas contra la oposición, no es ningún misterio que Morales encabece las encuestas. En la última publicada por el diario El Deber, Morales tiene un 56% de intención del voto, seguido por Doria Medina con el 17% y el ex presidente Jorge "Tuto” Quiroga con el 6 por ciento.

Si el proceso electoral es fraudulento, ¿por qué participa?, le pregunté a Doria Medina. Dijo que aunque el proceso electoral ha sido injusto, "el conteo de los votos estará a cargo de ciudadanos elegidos por sorteo”, y que por eso "’no habrá fraude el día de las elecciones”. Y la oposición podría tener un triunfo inesperado, como en las elecciones locales del Estado amazónico de Beni el año pasado. En esa ocasión, las encuestas decían que ganaría el candidato del gobierno, pero ganó la oposición.

Mi opinión: Doria Medina está haciendo lo correcto al participar en lo que evidentemente es un proceso electoral fraudulento, porque sería un error no aprovechar los reducidos espacios para la critica -especialmente en televisión- que quedan en Bolivia. La manipulación electoral del gobierno es mucho mayor que los abusos que mencionó Doria Medina. Por ejemplo, en años recientes Morales ha enviado a varios de sus principales opositores -como el ex gobernador de Cochabamba Manfred Reyes Villa- al exilio, o a la cárcel.

Es más, la candidatura de Morales para un tercer mandato es en sí misma una pirueta legal: en 2008, Morales cambió la Constitución para autorizarse un tercer mandato consecutivo -que estaba prohibido por la Carta Magna- bajo el dudoso argumento de que su primer mandato no cuenta, porque tuvo lugar antes de que Bolivia fuera "refundada” como el "Estado Plurinacional de Bolivia”. Ya se pueden imaginar quien fue el que "refundó” el país.

Así que el 12 de octubre, cuando Morales sea proclamado ganador de las elecciones por amplia mayoría, y los observadores de la OEA digan que el conteo de los votos fue limpio, los partidarios de la democracia de todo el mundo deberían ver todo esto con gran escepticismo. Puede ser, o no, que el conteo de los votos del día de la elección sea limpio, pero el proceso electoral ha sido un chiste.