Santos, ex ministro de Defensa del saliente Alvaro Uribe, ganó con casi el 70% de los votos, y con 2 millones más de los obtenidos Uribe en su última elección. Eso le da a Santos una sólida mayoría en el Congreso, lo que le permitirá atraer inversiones con garantías de continuidad económica, y disponer ambiciosas reformas en el campo energético, de la salud y educación.

Colombia es el cuarto mayor receptor de inversiones extranjeras de Latinoamérica -después de Brasil, Chile y México-, según la ONU. Y muchos economistas creen que Santos cumplirá su promesa de campaña de llegar a un crecimiento del 6% en dos años, porque su prioridad es la economía. A diferencia de Uribe, que es abogado, Santos es un economista graduado en la Universidad de Kansas y de la London School of Economics, que en su carrera política fue ministro de Comercio Exterior y de Finanzas.

Es posible que Santos tenga mejores posibilidades que Uribe para conseguir que el Congreso de EEUU ratifique el acuerdo de libre comercio firmado George W. Bush y Uribe en 2006. Los demócratas se han negado a ratificar el acuerdo por las violaciones de los derechos humanos contra sindicalistas colombianos. Además, Santos tiene una personalidad menos mercurial que Uribe y es probable que alivie las tensiones tanto locales como con los países vecinos. "Hay un nuevo clima en el país, de menos polarización”, me dijo el ex presidente Gaviria. "La gente siente que el nuevo gobierno no va a estar comprando los pleitos de Uribe con los derechos humanos. Santos tampoco se va a dejar aislar internacionalmente, como Uribe”, agregó.

Santos prometió luchar contra la impunidad y tener mejores vínculos con el sistema judicial, para mejorar la situación de los derechos humanos. Según José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch y uno de los más críticos de Uribe, "Santos es un pragmático, que si recibe señales fuertes de la comunidad internacional acerca de los derechos humanos, probablemente responda de manera más positiva que el presidente saliente”.

Mi opinión: No comparto la opinión generalizada en Colombia de que Santos va a mejorar las relaciones con Hugo Chávez, porque el venezolano necesita un enfrentamiento permanente con Colombia para distraer la atención de sus problemas internos, y para justificar su gobierno cada vez más autoritario. Santos me dijo que él y Chávez son "como el agua y el aceite”, dos elementos jamás se mezclan. Pero creo que existe más de un 50% de posibilidades de que Santos le dé un empujón a Colombia, aprovechando la estabilidad económica que heredó, el mandato que recibió en las urnas y su experiencia en el manejo de la economía. Si le va razonablemente bien, Colombia podría ser la próxima estrella emergente de la región.