Si eso ocurre, podría cambiar la balanza de fuerzas diplomáticas en la región, porque España -aunque débil económicamente- es uno de los principales inversores en Latinoamérica, y juega un rol clave en asuntos latinoamericanos dentro de la Unión Europea. Pero, ¿ocurrirá o es puro discurso político? Una encuesta del diario El País, del 5 de junio, revela que el PP y su candidato Mariano Rajoy encabezan la preferencia de los votantes con un récord de 14% de ventaja sobre su rival más cercano, después de ganar las elecciones municipales de mayo por casi un 8% de los votos.

Durante una visita de una semana a España, encontré el país tan hermoso como siempre. A primera vista, la crisis económica con un desempleo del 20% no es muy visible. Sin embargo, hay un descontento generalizado.

En ambos extremos del espectro político, no encontré a nadie que dudara de que Rajoy ganará las próximas elecciones. No tanto por su popularidad, sino por desencanto con el Partido Socialista Obrero Español del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que según un editorial del 28 de junio del diario El Mundo "ha sido el peor gobierno que ha tenido la nación en 30 años de democracia”. Las elecciones serán en marzo de 2012, pero muchos piensan que si las cosas se deterioran aún más, podrían adelantarse a noviembre.

Según el diputado Gustavo de Aristegui, portavoz de política exterior del PP en el Congreso, el gobierno de Rodríguez Zapatero ha sido "absolutamente complaciente con Cuba y Venezuela”, porque "la política exterior ha estado diseñada para atraer el voto socialista de extrema izquierda”. En comparación, si el Partido Popular gana, "iniciaremos un diálogo crítico, firme y exigente, sin romper relaciones” con esos y otros países que violan los derechos democráticos, dijo de Aristegui.

Con respecto a Cuba, el PP no respaldará la exigencia del actual gobierno español de que la Unión Europea abandone su llamada "posición común” sobre Cuba, que condiciona un mejoramiento de las relaciones europeas a una apertura política de la isla, dijo. Además, un gobierno del PP sería mucho más agresivo en la defensa de los derechos de las empresas españolas en Latinoamérica, agregó.

Pero Carlos Malamud, el experto en asuntos latinoamericanos del Real Instituto El Cano, de Madrid, me dijo que duda de que se produzcan cambios sustanciales en la política exterior si gana el PP. "Más allá de diferencias retóricas, habrá continuidad, porque España tiene políticas e intereses de Estado”, explicó.

Mi opinión: España ha cambiado el tono de su política exterior bajo el actual gobierno de Rodríguez Zapatero, desde la designación a fines de 2010 de Trinidad Jiménez. A diferencia de su predecesor Miguel Ángel Moratinos, quien parecía empeñado en defender a la dictadura militar cubana, Jiménez no se ha desentendido de la defensa de los derechos civiles en la isla. Entrevisté a ambos en el pasado, y Jiménez gana de lejos en apertura mental y cintura política. La buena noticia es que el retorno de España a una política exterior más cercana a los principios democráticos -una tradición del ex presidente socialista Felipe González- podría haberse iniciado ya, y puede que continúe, independientemente de quién gane las próximas elecciones.