El grupo es encabezado por Argentina, cuya canciller Susana Malcorra necesita el respaldo de Venezuela miembro del Consejo de Seguridad de la ONU para su candidatura para la Secretaría General de las Naciones Unidas. El grupo propone una resolución alternativa a la de Almagro, que dice contar con el respaldo de más de 20 miembros de la OEA, y que aunque criticada por el gobierno venezolano en la práctica haría postergar la discusión regional de Almagro.

El grupo pide dar más tiempo al esfuerzo de mediación de los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, de España, Leonel Fernández, de República Dominicana, y Martín Torrijos, de Panamá, para ‘la reapertura de un diálogo efectivo” entre el gobierno y la oposición venezolana. Malcorra me había anticipado su postura. Me dijo que respalda los esfuerzos de mediación de Rodríguez Zapatero y el bloque de la Unasur para permitir un referendo revocatorio en Venezuela, pero que ‘no están dadas las condiciones” para aplicar la Carta Democrática de la OEA.

Según Sergio Jellinek, portavoz de Almagro, el jefe de la OEA presentó su propuesta de la Carta Democrática el 31 de mayo, después de que Argentina no le mostró la lista de los países que supuestamente respaldaban darle una nueva oportunidad a la mediación de Rodríguez Zapatero. Algunos países dicen que Almagro actuó precipitadamente, y también temen que se siente un precedente para que la OEA aplique la Carta Democrática a Brasil, u otros países inmersos en crisis políticas.

La convocatoria de Almagro a un debate regional sobre Venezuela propone crear una nueva comisión de mediación mas plural, que pida a Maduro que reconozca las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional dominada por la oposición, libere a los presos políticos y permita un referendo revocatorio autorizado por la Constitución. La propuesta de Argentina ofrece ‘respaldo” a la mediación de Rodríguez Zapatero ‘con el fin de encontrar alternativas para favorecer la estabilidad política, el desarrollo social y la recuperación económica” en Venezuela.

Bajo la propuesta de Almagro, debería haber una comisión de mediación que incluyera a la OEA, Unasur, las Naciones Unidas y ex presidentes como Rodríguez Zapatero. Al momento de escribir esta columna, la resolución impulsada por Argentina tenía buenas probabilidades de ser aprobada. Estados Unidos y la oposición venezolana consideraban respaldarla, porque votar la propuesta de Almagro, y perderla, le daría a Maduro una gran victoria propagandística.

Mi opinión: La resolución patrocinada por Argentina es un caso de hipocresía política. Uno no puede decir que apoya la democracia en Venezuela y al mismo tiempo demorar los esfuerzos de Almagro para poner mayor presión internacional sobre el régimen venezolano para que deje de actuar como una dictadura, y empiece a respetar las reglas democráticas.

Venezuela necesita la acción de la OEA, y ahora. Si los países miembros quieren darle una última oportunidad a Rodríguez Zapatero, que así sea, pero deberían poner una fecha límite, a más tardar el 13 de junio, cuando la Asamblea General de la OEA se reúna en la República Dominicana. Para entonces, debería haber fuerte respaldo regional a una mediación creíble en Venezuela.