Junio es el mes del sommelier. Desde 1969, cada 3 de junio se celebra a esta figura esencial en el mundo vitivinícola, ya que ha trascendido los restaurantes para sumergirse en bodegas, vinotecas y distribuidoras, entre otros, con el objetivo de promover esta cultura que deleita paladares.
Gracias al auge del vino argentino en el mismo período, la actividad se ha vuelto una de las más buscadas por jóvenes que buscan ligar su futuro a la gastronomía. Y si bien es tan importante su función en el restaurante porque es cuando los clientes más dispuestos están a escucharlo, hoy puede desarrollar su actividad en otros ámbitos.
Como los tiempos vínicos evolucionaron muy rápido en la Argentina, hoy el sommelier ha trascendido el universo de la restauración para desempeñarse en bodegas, vinotecas, distribuidoras, empresas vinculadas al enoturismo y hasta en medios de comunicación.
Un sommelier no nace experto en vinos, sino que se forma, y para ello es fundamental la práctica, además del estudio. La gran ventaja de desarrollar la actividad en la Argentina es que es uno de los principales países productores y consumidores del mundo.
Redacción DIARIO DE CUYO

